Aderezo de China en la cultura cubana

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Foto: Diana Iglesias

La complejidad de la cultura cubana tiene innegables aderezos provenientes de China. Hábitos, maneras y modos que legaron los inmigrantes llegados al archipiélago caribeño hace 170 años. Lo afirma una descendiente de culíes que engañados por mercenarios de humanos, trajeron hace casi dos siglos a los primeros chinos a Cuba para sustituir a los negros esclavos en el cultivo y producción de azúcar, principal fuente económica del país.

Para la Doctora María Teresa Montes de Oca Choy Profesora Titular y Consultante de Historia de Asia y presidenta de la Cátedra de Estudios sobre emigración china, de la Universidad de La Habana, a través del desarrollo de la literatura en Cuba se puede asegurar que los chinos forman parte de eso que Don Fernando Ortiz llamó ajiaco cubano.

Y explica que, aunque los chinos resultaron igual de discriminados que los negros esclavos, en la isla, pues fueron como ellos al barracón y a los cañaverales, se insertaron e hicieron comunión con los descendientes de africanos, ibéricos hasta formar eso que llamamos criollo.

La imbricación de la cultura milenaria del llamado gigante asiático trascendió no sin sobresaltos y dolores, pero la vida y la literatura cubana en especial, ha reflejado como en ningún otro país de América Latina, la presencia China.

¨El reflejo de los chinos y lo chino en la narrativa cubana¨ es el nombre del espacio teórico de apertura de la 27 edición de la Feria Internacional del Libro en Bayamo, que tuvo como sede el patio de la Casa de la Nacionalidad. Empleando la fraseología popular, la doctora explica con sólidos argumentos y ejemplos, cómo lo chino es parte de nuestra nacionalidad, hasta el punto de asegurar que en cada cubano hay un ancestro culí, tanto como hay un ancestro africano o ibérico.

Tan temprano en la historiografía de las guerras de independencia como el año 1892 Gonzalo de Quesada publicó ¨Los chinos y la nación cubana¨ libro reeditado en 1947 en la inauguración del monumento a los inmigrantes chinos llegados a La Habana en la primera mitad del siglo XIX. De estas páginas testimoniales, señala la Dra Choy, hay particularmente una frase que la estremece: ¨No hubo un chino cubano desertor, no hubo un chino cubano traidor¨ y no solo por la hidalguía mostrada por sus ancestros sino por la identidad del asiático y del caribeño juntos por primera vez en la literatura.

Para conocer cuánto asimila un país a una colonia de inmigrantes, si esta permanece en la diáspora o pasa a ser parte de su nueva tierra, se puede constatar a través de la literatura, en la que en Cuba hay amplia referencia de ello. Así un repaso por la obra de Pablo de la Torriente Brau en las primeras décadas del siglo XX lo descubren denunciando el asesinato del chino José Wong en el Castillo del Príncipe.

En una novela de un grande de las letras cubanas como Ramón Mesa: ¨Carmela¨, aparece por vez primera la referencia al chino de la charada, juego introducido por los chinos californianos. Así conocimos de chinos valientes y dispuestos a dar su vida por Cuba en los relatos de Renee Méndez Capote, en las crónicas de Alejo Carpentier para quién el Barrio Chino de La Habana fue nuestra ciudad amarilla.

Al escritor Leonardo Padura se deben las obras ¨El viaje más largo¨ y ¨La cola de la serpiente¨, este último un acercamiento al Barrio Chino de La Habana, lugar enigmático y cercano a la vez, que no constituye un enclave cerrado, sino la muestra de la identidad cotidiana, la culinaria, y muchas otras formas de cultura mezcladas con la cubana.

Oscar Luis López compilador de la historia de la radio en Cuba, describe al detective Chan Li Po creado por el escritor, músico, poeta Félix B. Caignet, un chinito que habla y camina, con la parsimonia de los asiáticos, pero se destaca por su inteligencia y laboriosidad, valores por los que se reconoce en Cuba a los chinos.

Nicolás Guillén, poeta Nacional de Cuba que cantó a los chinos en hermosos poemas donde alaba la fortaleza y el deseo de hacer de esta noble gente. Pedro de Oraá, Fayad Jamís, son otros soñadores que emplearon la poesía para decir cuánto tienen de chino en sus almas.

No por gusto China es el país invitado de honor a la 27 edición de la Feria Internacional del Libro, asegura la Doctora María Teresa Montes de Oca, quien no oculta su orgullo de descender de un pueblo milenario que no dudó en mezclar sus costumbres e identidad con las cubanas, porque aquí encontraron además de trabajo y techo, el afecto, conquistado con sudor y lágrimas, el respeto a sus propias costumbres, necesarios para asentarse.

Diana Iglesias

Licenciada en Psicología, Universidad de Oriente 1998. Escritora de programas dramatizados históricos para la radio. Periodista en la redacción de la Oficina Cultural Ventana Sur. Colabora con las páginas web de La Demajagua, Crisol, AHS, CNC TV , ACN. Realizadora audiovisual, documentalista. Promotora cultural.

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