Salvemos el Español

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Foto: ACN
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Hace algún tiempo observo con preocupación la forma “peculiar”  en la que muchos niños, adolescentes y jóvenes se expresan; una forma que cruza la línea del desenfado y denota una total pobreza del lenguaje.

Me alarma aún más ver las deudas con la ortografía, en las libretas de clases de algunos pequeños de la familia o vecinos que cursan las enseñanzas primaria y secundaria,  al consultarme para una ayuda con sus tareas.

De ahí que me haya sorprendido, y no precisamente para bien, la decisión del Ministerio de Educación (Mined) de eliminar los exámenes de Español para el ingreso a los Institutos Vocacionales de Ciencias Exactas (IPVCE), una noticia que ha generado una gran polémica en las redes sociales,  desde su publicación el 13 último.

Según “explica”  la nota, la decisión forma parte de la estrategia del Mined por rescatar los objetivos fundacionales de estos centros, y se adoptó a partir de las opiniones de los propios docentes y de las organizaciones estudiantiles.

Sin embargo, entre las decenas de personas que han escrito en los debates generados en sitios digitales de medios provinciales y nacionales de prensa, se encuentran  varios maestros de la asignatura y otros ya jubilados, quienes han  manifestado su inconformidad con la decisión.

Además, considero que un dictamen como este no puede basarse en el resultado de opiniones de estudiantes,  que son los más “favorecidos” con la suspensión de una de las pruebas que tradicionalmente más horas de estudio  y esfuerzo demandaba de los aspirantes, en especial de la mayoría de los del género masculino, que por lo general se defienden más en las asignaturas de ciencias, que en las de letras.

Por otra parte, creo que mantener el examen de Español no contradice de ninguna manera la esencia fundacional de los IPVCE, ya que si bien estos centros se crearon con el propósito de concentrar en ellos a la principal cantera de ingenieros y económicos del país, el dominio de la lengua materna debe ser imprescindible para la formación de cualquier profesional.

Tal vez muchos consideren exagerada mi apreciación, sobre todo porque, como algunos defienden, solo se quitará el Español del ingreso al IPVCE,  no se retirará la asignatura de los planes de estudio de la Secundaria Básica. Pero aún así siento la decisión errada, porque, quienes se han preparado para aspirar a esos institutos coincidirán conmigo en que no es igual el rigor de estudiar para una prueba final de la asignatura,  que para un examen de ingreso de Español.

Hablo desde el conocimiento de causa de quien dedicó horas de estudio multiplicadas en meses a prepararse en las tres asignaturas para ingresar a ese instituto (Matemática, Español e Historia), y que independientemente  de obtener brillantes calificaciones en las dos últimas, no le alcanzaron los 88 puntos en el examen de Matemática para acceder a la codiciada escuela.

Pero mi reflexión no se basa en la frustración de quien no tuvo la posibilidad de portar con orgullo, en el hombro, el  monograma rojo con la sigla IPVCE, sino desde la posición de quien aprovechó al máximo aquellas horas de estudio y agradece los conocimientos adquiridos en aquellos días intensos.

Pienso que no debemos consolarnos con la evaluación de la ortografía y la redacción en los otros exámenes, porque el Español es mucho más rico y abarcador.

En estos tiempos en los que la mayoría de los jóvenes sucumben ante los embrujos de las nuevas tecnologías y afloran las irreverencias a la lengua materna en mensajes de textos a través de las redes sociales y la telefonía móvil ((T kiero,  ella M Ke Mal, sl2, o xq), es preciso salvar eso que nos define, y que forma parte de nuestra identidad: el lenguaje.

La solución no puede ser quitar una prueba de una de las asignaturas declaradas básicas en todos los planes de estudio, sino, por el contrario, reforzar la impartición de la misma y ser más rigurosos en las evaluaciones finales para obligar a los educandos a estudiar a conciencia, y no para salir victoriosos del momento, aunque después no recuerden ni siquiera los componentes que conforman la oración.

Mantener la prueba de Español en los exámenes de ingreso al IPVCE es una de las tantas formas que tenemos y necesitamos para defender la lengua materna y a la que creo, no se debe renunciar.

Se hace preciso también reconocer que aunque tradicionalmente los IPVCE han concentrado lo más selecto del intelecto estudiantil a ese nivel de enseñanza, en la actualidad esos centros no viven su época dorada, por el contrario, son fruto de un perfeccionamiento que pretende revertir lunares detectados en el proceso educativo y que afectan la calidad de los egresados en esos planteles.

Por tanto creo que privar a esos aspirantes de la prueba de Español no contribuye de ninguna manera al propósito de volver a subir,  hasta lo más alto,  la varilla del conocimiento en esos institutos, sino que impide evaluar, en toda su expresión,  el talento integral de los estudiantes que pretenden ingresar a esos planteles.

Eso no es un reclamo personal. Estas líneas nacieron a partir del criterio de decenas de personas que han comentado en varios sitios digitales sobre el tema, entre ellos, el del periódico Granma, en el cual, al momento de hacer este trabajo habían comentado 64 personas, y de ellas 47 habían manifestado su inconformidad con la decisión.

El sitio Cubadebate también ha promovido la discusión sobre el tema a través de una encuesta  en la que se debe votar sí o no ante la interrogante ¿Está de acuerdo con la eliminación de la prueba de Español? Al consultar la página para la realización de este trabajo, el 76 por ciento de los usuarios habían votado en contra de la medida, un resultado que habla de la necesidad de repensar el asunto y no se debería obviar.

No se trata de números o simples cifras frías, sino de una cuestión que deviene parte del medidor del talento de los aspirantes a esos centros preuniversitarios élites. Entonces, pensemos una vez más con detenimiento, si vale o no la pena seguir apostando por la lengua materna como requisito indispensable para abrir el camino del intelecto. Yo voto por salvar el Español.

Darelia Díaz Borrero

Darelia Díaz Borrero

Licenciada en Periodismo Darelia Díaz Borrero, egresada de la Universidad Oscar Lucero Moya, de Holguín, en el 2012. Trabajó como redactora reportera de prensa en la Agencia de Información Nacional (AIN) entre 2012 y 2015, cuando comienza a laborar en la televisora CNC, de la provincia de Granma. Sus trabajos han sido replicados en disímiles medios provinciales y nacionales de prensa. Actualmente colabora con el periódico Granma.

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