Un médico diferente

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Rubén Perdomo atiende a una persona quejada de dolencia en la columna cervical.

El campesino Rubén Perdomo Guerra es reconocido como médico en la comunidad de Pozo Redondo donde desde hace 59 años desarrolla el don natural de sanar problemas relacionados con el Sistema Nervioso y osteomioarticular, recibiendo el respeto y la admiración de su gente.

Sonríe siempre, parece ser la clave de su éxito en la vida, además de decir siempre que sí cuando alguien lo requiere. Tiene 77 años y ha dedicado su vida a las labores del campo, apenas pudo estudiar hasta el noveno grado después que triunfo la Revolución, pero lleva 59 años dedicado a sanar los males del cuerpo y el espíritu de cientos de personas que llegan hasta su casa.

Vive en Pozo Redondo, un asentamiento rural ubicado a más de 20 kilómetros de Cauto Cristo, cabecera municipal del municipio homólogo al norte de la provincia Granma. Un enclave árido y llano, donde  los cultivos varios y la ganadería son las principales fuentes de empleo para hombres y mujeres.

Allí, en su humilde morada campesina ¨acotejó¨ en el jardín unos bancos de madera para los que esperan, viajantes desde otras provincias del país, municipios de Granma e incluso allende los mares.

Decenas de personas reclaman de sus manos y su buena vibra cada día, como en el momento de la visita, aplaza las labores del campo. La siembra de maíz se ve afectada, pero en la tarde si podrá, pues ¨de eso vivo¨, me dice contento y gira la vista hacia los campos.

Perdomo no deja de mover las manos sobre las columnas lumbares de sus pacientes, con masajes y energía  alivia  dolores crónicos en la columna cervical, lumbar, y afronta huesos fracturados y muchas otros logros sin recurrir a medicamentos ni acciones quirúrgicas.

Hasta la comunidad de Perdomo llegaron los del  proyecto radial Mi familia en Antena, solicitaron sus servicios y acudió gustoso a la escuela primaria  Paquito González Cueto, donde atendió a una docena de dolientes entre padecimientos cervicales, dorsales y circulatorios.

Los habitantes de Pozo Redondo lo respetan y aprecian, es célebre la sapiencia de este hombre que no esconde nada. Comenta mientras sus manos van revitalizando tejidos. El don le viene de su abuelo paterno, y lo ha heredado también uno de sus once hijos. En ambos casos  ha sido algo ¨transmitido en la sangre¨, ¨mi abuelo nunca me explicó nada ni yo le he enseñado nada a mi hijo¨, me dice quedo, como para reafirmar el origen ineludiblemente cromosómico del don de sanar.

Es común en los campos cubanos y hasta en las ciudades que las personas acudan a quienes tienen la facilidad de aliviar problemáticas de salud a través  de la bioenergía y la medicina natural. Los que soban y quitan los empachos, santiguan espantando los malos espiritus y el mal de ojo, los que recetan te de yerbas y cocimientos, baños con hojas y raíces y otras muchas recetas y procedimientos en sintonía con la naturaleza, son respetados y queridos en sus comunidades.

Perdomo practica la quiropraxia, considerada por muchos científicos como seudociencia, lo cierto es que  pertenece al arsenal de  la medicina alternativa y se encarga de diagnosticar y tratar los problemas de salud en general y los trastornos neutro músculo esqueléticos, y los efectos que provocan esos desórdenes en las funciones del sistema nervioso. Teoría que  surgió a finales del siglo XIX  y la sustenta, entre otros basamentos la teoría de la homeostasis, el equilibrio y la capacidad regenerativa del organismo humano.

Con solo ungüento analgésico, a través de masajes, movimientos y estipulación de puntos claves en el organismo, este galeno popular, mitiga dolores, defectos, traumas y sus secuelas. Casi seis décadas con este don por el que no se permite cobrar ni un sólo centavo, aunque recibe alguna ayuda en especie que lleven a voluntad, sin exigir nada.

En verdad tiene  muy pocas condiciones para atender sus demandados servicios. Al inicio lo hacia  en su propia cama, ahora en un banco de madera hecho con sus propias manos. Opino que las autoridades locales pudieran intervenir y evaluar los beneficios que recibe la comunidad y los visitantes con las acciones de Perdono, en consecuencia  apoyarlo con  un local más adecuado, una camilla y cremas mentoladas.

Idania Guerra Millán, directora del proyecto Mi familia en Antena, lleva tres meses con dolores y poca movilidad en el brazo izquierdo, después de fractura de escafoide y radio, atendidos con múltiples tratamientos que se prolongan. Después de la sección terapéutica con Perdomo, Idania logra levantar el brazo izquierdo y hacer movimientos circulares, una rutina que le permitirá mas independencia cotidiana.

También se ponen en las manos de Perdomo los Doctores Vicente Quesada, Adolfo Malcolm, a la asesora Clara Arjona y su hija Indira, y hasta esta servidora y su hijo aquejados de dolores en las extremidades inferiores. De la comunidad entre los que esperan por las sanadoras manos,  Yamila Milanés Tamayo de 32 años,  viene por un dolor cervical y asegura que solo él podrá quitárselo.

La joven refiere que fue atendida en la adolescencia por Perdomo a causa de cefaleas. Hace siete años tuvo un accidente donde se fracturo el fémur. Él acudió enseguida a verla y le sugirió que se sometiera a la cirugía. Después de operada la ayudó a caminar.

Entre los que esperan, hay otras anécdotas, cientos me dicen. En los rostros esperanza y agradecimiento por un médico diferente, que aunque no lleva bata blanca ni estetóscopio, sabe llegar a la profundidad del dolor humano y aliviarlo.

Diana Iglesias

Licenciada en Psicología, Universidad de Oriente 1998. Escritora de programas dramatizados históricos para la radio. Periodista en la redacción de la Oficina Cultural Ventana Sur. Colabora con las páginas web de La Demajagua, Crisol, AHS, CNC TV , ACN. Realizadora audiovisual, documentalista. Promotora cultural.

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