El idioma, herencia  a cuidar mejor

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Un error repetido se convierte en una verdad, lista para transmitirse a otras generaciones como certeza. Si es grave el suceso con la historia, también lo es para el uso correcto del español.

El profesor David Quevedo Piñeiro, jubilado de la enseñanza politécnica en Bayamo, conversa acerca de sus preocupaciones por la reiteración de lo que considera uso indebido de la preposición “de”. Dejemos que el propio profesor explique:

“Desde el año 1976 cuando comenzó a aplicarse una nueva división político administrativa en nuestro país, se inicio con un error gramatical que ha perdurado hasta el momento actual y  se acrecienta con el uso masivo por todos los medios de difusión del país por parte de escritores, periodistas, locutores, presentadores y funcionarios políticos y administrativos a todas las instancias.

Se trata de la preposición “de” que en su esencia denota posesión, pertenencia, propiedad, subordinación, etc.

Cuando se refieren a una provincia le anteponen dicha preposición, sin necesidad de emplearla y mucho menos cuando casi todas las provincias han heredado el nombre de la ciudad cabecera, (solo tres no o hacen: Mayabeque, Villa Clara y Granma) y cuando decimos la provincia “de” Matanzas da a entender que la misma se subordina a la ciudad de la cual ha heredado su nombre.

Otro tanto ocurre cuando se refieren a la provincia de Granma y se le añade esa preposición, subordinando el nombre del territorio al del yate que trajo la expedición que desembarcó por Los Cayuelos en 1956.

Debemos tener en cuenta que la Constitución de la República en su articulo 102  expresa que: “la provincia es la sociedad local, con personalidad jurídica a todos los efectos legales organizada políticamente por la ley como eslabón intermedio entre el gobierno central y el municipio”.

Atendiendo  a esta categorización oficializada por la primera Ley de la República, la provincia adquiere identidad propia y fuerza legal para representarse a si misma y solo se subordina a la Dirección Central  del país, por lo que es ocioso y muy deslucido seguir anteponiéndole la preposición “DE” y solo emplearla cuando mencionamos un municipio que corresponde a tal o más cual provincia, ejemplo: Cárdenas de Matanzas, Jiguaní de Granma.

Todavía no es tarde para que todos hagamos el esfuerzo por hacer más bello nuestro idioma. Rectificaciones en el lenguaje relacionados con la geografía  cubana ya fueron hechas con La Habana. Estamos a tiempo para no legar a nuestros nietos otros errores.

Y hace reflexionar la valoración del profesor, en prensa plana este fenómeno no se da. Y la repetición errónea licitada por los medios de comunicación masiva, suele adquirirse por el resto de la población que confía en nuestro hacer.

Habría que indagar las razones por las que se instauró como norma el uso de la proposición delante de los nombres de provincias y si definitivamente no está}+}} reglamentado por la Academia Cubana de la Lengua, resarcir el error, para no dejar esa fea herencia.

Diana Iglesias

Licenciada en Psicología, Universidad de Oriente 1998. Escritora de programas dramatizados históricos para la radio. Periodista en la redacción de la Oficina Cultural Ventana Sur. Colabora con las páginas web de La Demajagua, Crisol, AHS, CNC TV , ACN. Realizadora audiovisual, documentalista. Promotora cultural.

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