Altas y bajas de la gastronomía en Bayamo

Comparte
A veces la calidad de los productos ofertados no es la mejor. / Foto: Captura de video. CNC TV

Hace algunos años la ciudad de Bayamo, en especial, y la provincia Granma, fueron referencia de los servicios gastronómicos para todo el país. Y digo fueron, porque aunque quedan unidades donde esta distinción no está perdida, en la mayoría solo quedan fotos y recuerdos, lamentablemente.

¿Qué huracanes afectaron techo, paredes y cimientos del servicio gastronómico en Bayamo? No tiene explicación y si muchas justificaciones e inadecuados (des)aprendizajes, por aquello de que lo malo se aprende o pega pronto.

Uno de los males más comunes que a diario atacan al consumidor en restaurantes y cafeterías son las nutridas tablillas o cartas menú. Al indagar alegan que inspectores del sector exigen numerosos platos, y por consecuencia en verdad solo sacan de cada uno al menos dos o tres “ejemplares”, vaya para estar en consonancia con lo escrito; por lo que, si no eres el primero en entrar, debes hacer un tin marín de dos pingué en la elección.

El papel aguanta todo lo que le pongan, dice un adagio popular, y si le echan al arroz ¿subproductos? cuesta el triple y hasta más que un modesto arroz blanco o un cubanísimo y oriental congris. Y! bingo! la lista de arroces con ¨suerte¨ sabe a lo mismo, solo que se sirve coronado con ¨algo¨ que lo distingue ya sea de ave, cuadrúpedo, marino o vegetal. Un engaño sutil al consumidor.

¿Y del buen trato, del excelente servicio que de la calidad humana y profesional del sector, qué queda? Algún vestigio en algunas instituciones. Esta semana pensamos reforzar el frugal almuerzo laboral y nos sentamos en ¨La croquetera¨ de Bayamo, a los diez minutos nadie indagaba por nuestro pedido.

Entonces, me dirigí a la cocina, el tiempo para el almuerzo es media hora, allí había cuatro mujeres a la vista, una de ellas, la única dependienta dispuesta, atendiendo o elaborando a los tres clientes que habían pedido almuerzo; la otra en funciones, tomaba su propio ágape. A mi requerimiento contestaron con desgano y retorné a mi mesa dispuesta a esperar.

Solo había en el salón otros dos hombres, cada uno en una mesa por separado, el primero se fue porque le informaron que se acabó el bistec, (no se lo digo, si no viene entre los primeros no alcanza) y el segundo se conformó con lo que quedaba. Más nosotras luego de pedir dos bocaditos de queso fundido en el minuto quince, en el 16 nos aseguraban que ya no había, aunque era el primero en la lista de la tablilla. ¿Y entonces?

Heladerías, cafeterías como Las Torres, El Serrano, tienen vaivenes con el agua, la máquina de hacer café, y la disponibilidad de ofertas de sus principales productos. Lo peor no es eso, sino brindarlos con desgano, sin sonrisa, sin la verdadera voluntad de servir.

Aprecio y admiro a los gastronómicos, siempre o casi siempre impecables en el blanco que cubre el torso, de pie de aquí para allá durante horas; pienso que han de tener algo de artistas, de creadores por la magia de hacer sentir al cliente como rey o reina.

¿Y del gramaje? Cada entidad tiene el suyo como las madres tienen a sus hijos. Las medidas varían y a pesar de que son reflejadas en los menús, poco se cumplen. Usted, si tiene una ligera noción de lo que pesa una libra puede valorar. Si, sé que no es lo mismo un producto crudo que cocinado, pero no hay que exagerar por ejemplo en La tropical con los agregados, mientras más dispersos más se ven en la pizza, pero las ausencias se notan.

El colmo del libre albedrío en el pesaje lo constituyen las ferias gastronómicas y las Noches de Cubanía en Bayamo: los platos que sirven varias unidades, así como los bocaditos de cerdo asado se llevan el trono en la falta de contenido proteico, amén de que son servidos hasta con las manos, y cobrados a cinco pesos en vez de cuatro como dice la tablilla.

Buenos ejemplos quedan aún, no hay que buscarlos con lupas, en visitas frecuentes al restaurante Sierra Maestra del municipio Bartolomé Masó siempre queda la satisfacción del maravilloso servicio y excelente oferta, así también en el restaurante principal del poblado de Buey Arriba, donde si tienen una pesa al fiel para los productos.

Estimular salarialmente a los trabajadores, vincularlos a los resultados productivos, incrementar la exigencia con la calidad de los productos elaborados, con el buen trato, la diligencia y la rapidez en el servicio, son aspectos que pueden revertir la situación con pronóstico desfavorable que exhibe hoy la gastronomía.

Sí, es cierto que un local hermoso, recién pintado o reparado atrae, pero lo más importante es el ser humano y en segundo lugar la oferta y la calidad de esta. En Bayamo y muchos otros municipios la gastronomía está siendo vestida con finas telas, pero eso no basta. El control de la eficiencia debe ser sistemático, frecuente, no un examen de final del semestre, solo así podremos volver a ser referencia, y los lugareños a sentir el orgullo de tener la mejor cadena gastronómica de la Isla.

Diana Iglesias

Licenciada en Psicología, Universidad de Oriente 1998. Escritora de programas dramatizados históricos para la radio. Periodista en la redacción de la Oficina Cultural Ventana Sur. Colabora con las páginas web de La Demajagua, Crisol, AHS, CNC TV , ACN. Realizadora audiovisual, documentalista. Promotora cultural.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *