¿Es tan débil el equipo cubano de pelota?

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Desde hace años hasta los niños pequeños saben que la pelota cubana ha ido en picada y que ya ni siquiera se pueden hacer comparaciones con épocas pasadas, cuando decenas -y a veces cientos de atletas- tenían condiciones para vestir el uniforme de las cuatro letras.

Sin embargo, esa verdad no puede conducirnos a justificar la pálida actuación del equipo nacional en los dos primeros partidos contra la selección universitaria de Estados Unidos. Haber anotado una pálida carrera y pegado solo ocho imparables en 18 entradas parece demasiado ilógico, por más que hayamos retrocedido en el deporte de las bolas y los strikes.

Nadie puede entender que un conjunto que esté a las puertas de su principal evento del año, los Juegos Centroamericanos y del Caribe, luzca tan pobre y débil a la ofensiva frente  a lanzadores de calidad, sí, pero que todavía no son “monstruos” del montículo.

¿Estos  serpentineros son mejores que los que la inmensa mayoría de nuestros peloteros enfrentó en el IV Clásico Mundial? Es difícil responder que sí.

No sé mucho de la famosa “dosificación” de las cargas y los entrenamientos. Pero no podemos olvidar que este año esos atletas prácticamente no pararon de jugar durante toda la campaña  y eso debe estar pasándole factura ahora. Los músculos se cansan.

Creo que, como decimos en lenguaje popular, están “fuera de forma”, desajustados al bate y sin la sincronización necesaria para enfrentar a un pitcheo que combina rectas poderosas con buenos rompimientos.

No quiero decir que si los peloteros estuvieran al ciento por ciento serían capaces de lograr pizarrones abultados, pero al menos conseguirían anotar dos o tres carreras por partido, algo que no ha pasado ahora.

Todavía restan tres partidos y resultará difícil hacer ajustes, aunque ojalá estos se produzcan.

Lo preocupante, más allá de los resultados de este tope contra los norteños, es que los Juegos de Barranquilla ya están al doblar de la esquina, aunque soy de los que consideran que el pitcheo de los equipos en esa  justa estará por debajo del nivel de los norteños.

En todo caso, no deberíamos desde ahora arquear las cejas y empezar a levantar campañas contra nuestra selección. Démosle un voto de confianza y confiemos en que podrá ganar la medalla de oro. Claro… no será fácil y, aunque la consigan, hará faltar seguir revisando nuestro béisbol.

Osviel Castro

Licenciado en Periodismo, Universidad de Oriente, Santiago de Cuba (1995). Corresponsal del periódico Juventud Rebelde en Granma. Colaborador en temas de deportivos de la CNC TV Granma.

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