¿Qué nos deja el mundial de Rusia?

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Foto tomada de PL

Hace exactamente un mes, el 14 de junio, el mundo entero puso sus ojos sobre Rusia, país que acogió la Copa Mundial de fútbol, probablemente el evento más seguido en todo el planeta.

Desde entonces comenzó a tejerse una novela de goles, atajadas y polémicas, que involucró no solo a los 32 países clasificados para la cita.

Los especialistas hicieron sus pronósticos y vaticinaron una probable final entre Brasil y Alemania, las dos grandes potencias de este deporte, con cinco y cuatro títulos, respectivamente.

Pero también se manejaron nombres como España, Bélgica y Francia, país que logró avanzar por tercera vez en su historia a la discusión por el trono del orbe.

Pocos hablaron de Croacia, selección que por primera ocasión disputará la Copa y lo hará luego de tres increíbles partidos de 120 minutos cada uno.

Ahora, al analizar este duelo inédito entre los “once” de Mbappe y de Modric, casi todos dan como favoritos a los franceses, quienes fueron las bestias negras de los croatas en 1998, en una célebre semifinal, que acabo 2-1, con remontada incluida.

Sin embargo, el  fútbol es el deporte en el que más se acortan las supuestas distancias entre equipos grandes y pequeños.  Claro, Croacia no es un rival chico y si sus rivales salen con una etiqueta superior es porque han tenido menos desgaste que ellos en la cancha.

De hecho, Francia no ha conocido el alargue desde que arrancó la “muerte súbita”, todo lo contrario de su oponente, que ha necesitado definir dos juegos desde el manchón de los penales y el otro en los 30 minutos añadidos.

De cualquier modo, debemos interpretar que este choque significa el ascenso de otros países “no tradicionales” a la cúspide del fútbol mundial, algo que se aplica para el resto del evento. Bélgica, por ejemplo, que disputa este sábado el tercer lugar con Inglaterra,  ha dejado de ser una promesa para convertirse en una realidad. Perfectamente pudo haber pasado a la final. Algo similar podemos decir de Croacia, de los citados ingleses o del poco promocionado Japón, aunque esté se encuentra algo distante de los mencionados.

Por otro lado, este campeonato del mundo nos siguió demostrando que no siempre las grandes super estrellas pueden brillar cuando juegan con sus selecciones nacionales. Ni Lionel Messi, ni Neymar estuvieron en la cúspide de sus actuaciones. Y Cristiano Ronaldo, aunque presentó un nivel mayor que ambos y anotó cuatro goles, tampoco resultó el “monstruo” que muchos esperaban.

En el plano individual, hay tres futbolistas que han llamado la atención de todos: el croata Luka Modric, el belga Eden Hazard  y el francés Kylian  Mbappé. El primero, si su equipo llegara a coronarse, es fuerte aspirante para llevarse el Balón de Oro, que se otorga al mejor futbolista del mundo en el año.

Añadamos que vimos numerosas sorpresas: la eliminación en la fase de grupos de Alemania, la llegada de Rusia al grupo de los ocho grandes, la partida tempranera de España y la agonía de Argentina, acaso el equipo que más seguidores en Cuba.

No podemos pasar por alto la extraordinaria organización del certamen, que ha llevado a numerosos entendidos y a los representantes de la Fifa a señalar que este es el mejor mundial de la historia, algo que representará un gran reto para Catar, que organizará la fiesta de 2022 en una fecha atípica, entre noviembre y diciembre.

Ahora, nos queda disfrutar el partido de este  sábado, ese con la falsa etiqueta de  “el que nadie quiere jugar”, entre Bélgica e Inglaterra.

Y mañana… el gran plato fuerte. Francia es la favorita, eso se sabe, pero Croacia… qué dura es Croacia, tanto como para demostrarnos que en el fútbol no siempre gana el supuestamente mejor.

Osviel Castro

Licenciado en Periodismo, Universidad de Oriente, Santiago de Cuba (1995). Corresponsal del periódico Juventud Rebelde en Granma. Colaborador en temas de deportivos de la CNC TV Granma.

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