Mientras el brindis se prohíbe, ¿la “moda” gana espacio?

Comparte

sombrero de graduación

No se sabe cómo empezó, quizás, suponiendo, pudiéramos decir que fue en la primera tesis de grado, cuando alguien –se ha perdido su génesis– que, además del estrés de la discusión, las largas noches sin dormir, las revisiones infinitas… pensó que ese día único debía hacerse por todo lo alto.

Ese alguien del que hablamos ideó un brindis a lo grande, y no solo se buscaron panes, ensaladas, cake, música, sino también bebidas alcohólicas para relajar tensiones. Familiares, amigos o conocidos, todos tenían cabida en este pequeño espacio.

Incluso, se agregó un detalle de agradecimiento al tutor, por su paciencia y, además, por sus “halones de pelos”, que nunca están de más, y, sobre todo, por ayudar al joven estudiante a alcanzar su título académico.

Hasta aquí parece bien; pero el cubano, que en muchas ocasiones cuando no llega, se pasa, como bien versa una expresión popular, siguió la celebración y la discusión devino, a su vez, en una oportunidad de ostentación.

¿En qué momento se convirtió este ejercicio en un escenario de pasarelas, o de quién hace el “agradecimiento” más extravagante?

A pesar de que el asunto se ha frenado –gracias a indicaciones precisas del Ministro de Educación Superior donde se regula y define el modo sencillo de este acto–, aún permanecen ciertas posturas donde la altura de los zapatos, el escote del vestido, la calidad de la camisa o el “detalle” al tribunal o tutor sugieren mucho más que el título del informe.

Cuando empieza esta etapa de exposición de proyectos de investigaciones, que representa la culminación de estudios universitarios, los centros se acogen a estos reglamentos de asumir el ejercicio de discusión con sobriedad, elegancia y preparación académica.

Existen muy buenos ejemplos de ello, donde se prohíbe la celebración de los brindis dentro de los límites del campus universitario y se exhorta a sus trabajadores a abstenerse de recibir regalía alguna, aunque no es de extrañar que ocurran tras bambalinas.

Unos se inclinan a la idea de conservar la tradicional muestra de gratitud; otros, ni siquiera pueden planteárselo y, por tanto, prefieren celebrarlo de manera más sencilla.

Creo que en este sentido la institución tiene el derecho de regular, prohibir o autorizar en aras de mantener el prestigio, la ética y el orden que tanto ha caracterizado a la educación cubana.

El motivo del brindis es merecido, y cada cuál puede decidir dónde, cuándo, cómo y con quién festejar en la medida de sus posibilidades.

Lo que sí no puede ser es que haya un pacto bilateral y silencioso de que el docente espera algo más, ni que se convierta en una necesidad o boleto para una defensa “perfecta”.

Sin embargo, hay otras cosas que no se prohíben y forman parte del gusto de la familia y el de los propios estudiantes, como es el del vestir para la ocasión y que se ha convertido en un ritual para muchos.

Y es que resulta normal ver diseños extravagantes que por ser considerados “el último grito de la moda” tienen su entrada ¿triunfal?

por los pasillos.

A veces resulta hasta risible cómo las propias ponentes no pueden concentrarse en el tema de discusión porque se ven claramente incómodas por la altura de los zapatos, que por ser los que se “usan”, tienen que estar en el conjunto estilístico, o jóvenes con jeans, camisas con símbolos…

Toda esta escenografía semeja más una competencia del poder económico, del ver quién tiene los tenis de tal marca, el pantalón o el vestido que fue un obsequio de un familiar en el extranjero y que, por esa misma razón, está “vola´o”.

Desde mucho antes se oyen expresiones de la vestimenta, lo que se tiene pensado para lucir ese día, en vez de si ya el joven domina la exposición, si ha contestado las preguntas del oponente o si se siente listo para defender su ejercicio académico.

A veces el estrés de la familia resulta tan grande por estos extras que puede incidir, incluso, en una mala nota o un error en el contenido.

Es cierto que la ropa, sea elegante o no, se encuentra a elevados precios, pero resulta mucho mejor optar por el buen gusto y por preguntarnos si patrones culturales importados mediante series y novelas influyen en que no siempre percibimos de manera crítica lo que usamos en determinada circunstancia.

Claramente, incoherente sería pensar que para ir a una fiesta popular lo más apropiado es un largo vestido, o ponerse unos shorts mezclillas para entrar a una función de teatro.

El momento en el que el joven se presenta ante su culminación de estudios, siempre será sinónimo de celebración; y la ropa, los regalos y todos esos extras que forman parte de la llamada tradición del importante y definitorio suceso para la vida de cada universitario no debe convertirse en fanfarria, porque lo imprescindible seguirá siendo lo que ese futuro egresado se lleva en la cabeza y en el corazón.

 

Por Tania Rendón Portelles

 

 

Agencia Cubana de Noticias

Agencia Cubana de Noticias

La Agencia de Información Nacional acumula casi cuatro décadas de trayectoria en Cuba y 14 años llevando al mundo las principales noticias del acontecer nacional durante las 24 horas del día, mediante su división Web ACN. Corresponsalía en Provincia Granma: Periodista: Martín Corona Jerez Teléfono: (023)426439/422596 mc@ain.cu Zenea 356, entre Lora y Masó, Bayamo MN, Granma. Zona postal 85100

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *