Museos interactivos: comprender la historia desde las tecnologías

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Mediante el uso de pantallas táctiles, el visitante puede interactuar con las imágenes de las personalidades, leer una síntesis biográfica e incluso escuchar muestras de audio. Foto: Dunia Álvarez Palacios
Mediante el uso de pantallas táctiles, el visitante puede interactuar con las imágenes de las personalidades, leer una síntesis biográfica e incluso escuchar muestras de audio. / Foto: Dunia Álvarez Palacios

¿Cómo enseñar la historia de una forma novedosa? En la sociedad moderna en que vivimos, los jóvenes encuentran en las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (tic) una forma diferente de aprendizaje

¿Cómo enseñar la historia de una forma novedosa? Ese es, en principio, uno de los retos que enfrentan hoy en día los museos y no solo los de Cuba, sino del mundo.

En la sociedad moderna en que vivimos, los jóvenes encuentran en las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (tic) una forma diferente de aprendizaje, de ahí que estas devengan una herramienta más para acercar el patrimonio en un formato diferente, novedoso e interactivo.

A partir del uso de las TIC en función de una museografía novedosa aquí se señalan procesos culturales y se apuntan vínculos que nos unen en distintos ámbitos del saber a lo largo de la historia y hasta la actualidad, explicó a Granma, Onedys Calvo Noya, directora del Centro para la Interpretación de las Relaciones Culturales Cuba-Europa.

Este ha sido de los espacios pioneros en el uso de las nuevas tecnologías en función de comunicar contenidos patrimoniales, relatos históricos y poner las diferentes opciones de las tic a favor de un discurso que ha implicado una actualización de las nociones museológicas en Cuba, siempre sobre la base de que las nuevas tecnologías son la herramienta y no el fin, apuntó.

Gracias al proyecto Rescate Patrimonial y Desarrollo Cultural en La Habana, se propició la restauración del Palacio del Segundo Cabo para la creación del Centro. Esta iniciativa de cooperación internacional fue desarrollada por la Oficina del Historiador de la Ciudad de La Habana, con apoyo de la Unión Europea y de la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (unesco), agregó Calvo Noya.

Si bien el proyecto ha sido fruto de la cooperación internacional, todo el guion museológico es cubano, aunque cuenta con apoyo en algunos momentos de distintas asociaciones para la implementación de proyectos en las salas donde se emplean las tic.

UN MUSEO DONDE SÍ SE PUEDE TOCAR
La concepción del Centro es diferente a la idea forjada de los museos donde «se mira pero no se toca». Aquí, todas las salas de la institución cuentan con materiales interactivos o multimedia donde el visitante hace uso de ellos para complementar sus conocimientos y hacer de la experiencia un aspecto más innovador.

El Centro cuenta con una sala monográfica que propone un audiovisual realizado por autores cubanos donde se relata la historia del inmueble donde está ubicada la institución. Además, de una sala introductoria que refleja la visión que se tenía antes del encuentro de las dos culturas con la llegada de Cristóbal Colón. La continúa un túnel del tiempo que ha sido un alarde de las posibilidades del diseño industrial en función de un discurso museológico, comentó la Directora del Centro.

Este relata en paralelo la historia de Cuba y de Europa interrelacionadas en un ambiente inmersivo y por fuera se puede recorrer desde la visión de las artes plásticas europeas y cubanas. Siempre están acompañados de cuatro audiovisuales que recorren líneas independientes como la historia de la esclavitud, la ciencia, los servicios públicos y la economía.

Adosada a esta sala se encuentra la de llegada y migraciones donde en un espacio se reproduce una parte de un galeón, atractivo para el público pues puede sentirse una ligera «brisa de mar», una corriente de aire situada en la parte posterior del barco. Esto se complementa con dos pantallas y proyectores que permiten la visualización de un audiovisual que también habla de las llegadas de los aborígenes, los conquistadores; la migración forzada de los africanos y así sucesivamente con las diferentes olas migratorias que han formado la actual característica mestiza de nuestra identidad y nación, comentó Calvo Noya.

La Sala de Viajeros se soporta en un software que despliega una galería de imágenes ya sea de cubanos relevantes de visita por Europa o de europeos de visita en Cuba. Mediante el uso de pantallas táctiles, el visitante puede interactuar con las imágenes de las personalidades, leer una síntesis biográfica e incluso escuchar muestras de audio.

Por otro lado, la sala del gabinete sintetiza el sentido del museo en un espacio donde todo el conocimiento se despliega en tres mesas multitáctiles en las que unos cubos acrílicos reflejan diez grandes temas. En este espacio se desarrolla un despliegue de información que no solo tiene que ver con fotos fijas, sino también con modelaciones en 3d con pequeños videos y textos y que incorpora un rompecabezas para que el usuario interactúe.
De esta forma, explicó la directora del Centro, a los más jóvenes les es más fácil acceder a conocimientos que si no fuese desde estas estrategias más participativas, posiblemente no les interesarían.

En el caso de la sala de música y danza, una de las más atractivas, se diseñó una aplicación que funciona como una vitrola digital, en la mesa multitáctil, donde aparecen compiladas diferentes obras musicales. El visitante selecciona la de su preferencia y, mientras la escucha, se le ofrece información sobre el intérprete y el género que eligió.

El usuario también puede identificar los instrumentos y conformar una pieza musical, a través de un juego compuesto por multipistas independientes.
Otro de los atractivos es el módulo que les muestra los pasos esenciales de la contradanza, el flamenco, el danzón, el ballet, la danza campesina y el son. En solo 30 segundos, y mediante tecnología basada en el reconocimiento de los movimientos, el visitante debe imitar los pasos que el bailarín realiza en una pantalla frente a él, y luego obtiene una valoración del baile realizado.

También otros espacios como las Salas dedicadas al libro y la de cartografía cuentan con un despliegue tecnológico en función de contar la historia. En el caso de la última, se acompaña de una pantalla táctil que permite el acceso a mapas que están en diferentes museos europeos.

Para la directora del Centro, el uso de las nuevas tecnologías permite, además, establecer una red de conocimiento desde el propio discurso museológico. Esto se logra cuando a una imagen que pertenece al fondo de una fototeca o un archivo particular se le da una referencia para remitirse a otro fondo bibliográfico, de manera que se consume en el Centro de forma digital, pero el usuario debe saber que esa pieza pertenece a otra institución.

La sala de arquitectura y urbanismo cuenta como principal atracción con un juego de competencia donde se interactúa solo o en pareja mediante dispositivos táctiles conectados a una gran pantalla que refleja las preguntas relacionadas con íconos arquitectónicos desarrollados en la ciudad.
Como proyectos futuros, destacó Calvo Noya, se prevé la conclusión de dos nuevas salas. Una estará dedicada a las artes visuales donde, desde una multimedia o audiovisual, se tratará la importancia que han tenido en el diálogo con Europa.

«En el caso de la otra, que desde el punto de vista tecnológico es más costosa de implementar, se pretende usar la realidad aumentada para referirse al diseño interior cubano y cómo en el marco del espacio doméstico se ve la relación con Europa», refirió.

Esto es solo una muestra de cuánto se puede hacer con las tecnologías para incentivar en las personas una forma diferente de comprender la historia, incluso si parte de una propuesta abierta como es la de este museo, un espacio donde la interpretación conduce el camino de cada visitante.

 

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