Cuando la destrucción viene en una botella

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Foto: La Demajagua

Transcurre el verano y son muchas las opciones para disfrutar en familia: salidas al campismo, a la playa, a sitios recreativos enclavados en entornos urbanos están entre las actividades programadas para la temporada estival, sinónimo de diversión y lastimosamente asociadas por no pocos, al consumo de bebidas alcohólicas.

En cualquiera de sus modalidades, ya sea ron, cerveza, aguardiente o mezclas dulces, esas sustancias ocupan el consumo habitual, incluso diario, de muchas personas que ven en “tomar” una garantía para el deleite y el divertimento, una vía de escape al estrés y situaciones negativas de la cotidianidad.

No se opone esta periodista al consumo moderado de bebidas alcohólicas, incluso  para compartir un día en familia, entre amigos, o en ocasión de una celebración; el problema radica cuando esa acción se convierte en rutina.

Adicción, sí, un sustantivo que a varias personas les parece vocablo de una campaña de bien público contra las drogas, y no la conciben como un problema que les afecta directamente, y que se refleja en detalles como comprar una cerveza “para refrescar” cuando salen del trabajo, o cuando toman el timón aun cuando bebieron “solo un traguito”.

Aunque el sistema de salud cubano despliega una intensa labor contra las adicciones – en cualquiera de sus formas-, resulta lamentable ver cómo jóvenes, y en edades cada vez más tempranas, incluyen las bebidas en los itinerarios de sus paseos, y quizás consideren aburrida una fiesta en la cual se ofrezcan refrescos y uno que otro cóctel sin alcohol.

La familia, célula básica de la sociedad y, por ende, de la educación, es clave en el enfrentamiento a cualquier práctica que incite el prematuro consumo de alcohol, sustancia que, según los expertos, está vinculada a unas 60 enfermedades, varias de ellas del hígado, corazón, páncreas, estómago, sistema nervioso central y periférico.

Además, implica mayor vulnerabilidad para las infecciones, trastornos psiquiátricos como ansiedad, depresión e insomnio, y las disfunciones sexuales.

¡Ni hablar del deterioro de las relaciones en familia y en la sociedad! La violencia y el descuido están aparejados al alcohol, depresor del sistema nervioso central, y que, por muy “experta en beber” que sea la persona, la hace actuar completamente diferente a cuando está sobria.

Insisto, no pretendo convertirme en enemiga de esos instantes como el de tomarse una cerveza fría, para no pocos oportuna ante las altas temperaturas de esta caribeña Isla; la complicación es cuando “la botella”, o “la lata”, se convierten en asiduo paliativo de lo que también puede calmarse con un delicioso jugo de frutas o cualquier otro líquido inocuo.

Todo con mesura; pienso ahora en la copita de vino tinto que los especialistas recomiendan tomar diariamente para la salud cardíaca, y cuyo consumo – aseguran- equivale a una hora de ejercicio.

Es agosto y las opciones son muchas para disfrutar las vacaciones, mire a su alrededor, respire, contemple cuántas maravillas le proporciona el universo, cuántos colores, olores y sabores.

Elija entre ellos, piense que el placer no está contenido necesariamente en una botella.

Agencia Cubana de Noticias

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La Agencia de Información Nacional acumula casi cuatro décadas de trayectoria en Cuba y 14 años llevando al mundo las principales noticias del acontecer nacional durante las 24 horas del día, mediante su división Web ACN. Corresponsalía en Provincia Granma: Periodista: Martín Corona Jerez Teléfono: (023)426439/422596 mc@ain.cu Zenea 356, entre Lora y Masó, Bayamo MN, Granma. Zona postal 85100

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