Las candelarias de la bandera

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Candelaria Figueredo. Joven bayamesa que el 20 de octubre de 1868 al capitular la guarnición enemiga vistió traje de amazona, con gorro frigio y paseó la bandera por su pueblo natal, siendo victoreada a su paso. Desde entonces ganó el hermoso título de “La Abanderada”.

Son dos jóvenes hermosas que no llegan a la segunda década de vida, vinculadas con los preparativos de la guerra. Ambas están en los epicentros de la conspiración a los que no permanecen ajenas, se involucran con todo el ardor de cubanas que sienten en sus corazones emancipados.

Si bien la férrea disciplina social de la medianía del siglo XIX en Cuba no permite ni siquiera a los más adelantados patriotas el reconocimiento del justo valor de las mujeres en público, en la intimidad de sus hogares son respetadas y tenidas en cuenta como compañeras de lucha.

Pedro Felipe Figueredo Cisneros y Carlos Manuel de Céspedes, bayameses nacidos en 1818  y 1819, respectivamente, abogados graduados en la Universidad de Barcelona, con ideas adelantadas para su tiempo, suman a las mujeres que los rodean a la pasión por la independencia, sin que este detalle sea cuestionado por sus coterráneos abiertamente.

Perucho, como es conocido el señor alto y parsimonioso padre de once hijos, insta a su hija Candelaria Figueredo Vázquez a que lleve la bandera de Céspedes delante de la tropa cuando entran triunfantes en Bayamo.

Carlos Manuel, impetuoso y  creativo, encarga las telas para la bandera que tiene en mente, al fallar uno de los suministros, encuentra en Candelaria Acosta Fontaigne, su amante de solo 17 años, la diestra compañera capaz de coser aquella insignia y de aportarle incluso uno de los paños constitutivos, arrancado a un vestido.

Canducha, la que será conocida como abanderada, hereda la elegancia y el porte de su padre, la dulzura en el rostro y la inteligencia poética de su madre Isabel. Junto a sus primas Adriana y Lucía del Castillo Vázquez, servirán de enlace entre los conspiradores que forman el núcleo mayor del Comité Revolucionario de Bayamo.

Nada tema la joven, en la sala de su casa el padre compone una música que cierra los poros y yergue la sangre. La letra es cantada por los bayameses en la Plaza de la Parroquial Mayor, mientras con altivez Canducha ondula la bandera, un símbolo de cubanía que emerge para la historia.

Mientras, Cambula, en Demajagua, ora sin cesar por la vida de Carlos Manuel, tiene solo 17 años y es hija de  Juan Acosta, mayoral del ingenio donde el Padre de la Patria ha llamado a sus esclavos hermanos.

La joven examina el vestido azul celeste del que sacó el paño para la parte más larga de la bandera concebida por su amante, piensa que volvería a romper el vestido y lo que fuera necesario para ayudar a Carlos Manuel en sus propósitos de dar la libertad a Cuba. Pronto un hijo de él estará en sus entrañas.

La sorprenderán los estrépitos de los cañones  españoles que destruyen desde las aguas del Caribe en el Golfo de Guacanayabo, el ingenio, la casa y el barracón de los esclavos en Demajagua, dejándolo todo en penosa ruina.

Se refugia en Manzanillo primero y luego en varios lugares intrincados hasta que sale para Jamaica con la hija de ambos en brazos: Carmita,  y un niño en el vientre. Atrás deja el amor de Carlos Manuel, apurado, furtivo en los ratos que el apuesto señor de 51 años, le roba a sus múltiples preocupaciones para escapar hacia los brazos de la joven.

Candelaria Figueredo y Candelaria Acosta llegan a ver el fin de la guerra que vieron surgir en sus propias casas. Treinta años después en la República, aún Cuba no es libre. Otro yugo se cierne sobre el pueblo.

En ellas no muere el espíritu libertario, indómito de los primeros días de la guerra de 1868, viven con el orgullo bueno de abrazar la bandera y los ideales más puros y limpios de la Patria.

Diana Iglesias

Licenciada en Psicología, Universidad de Oriente 1998. Escritora de programas dramatizados históricos para la radio. Periodista en la redacción de la Oficina Cultural Ventana Sur. Colabora con las páginas web de La Demajagua, Crisol, AHS, CNC TV , ACN. Realizadora audiovisual, documentalista. Promotora cultural.

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