El Cubano Libre, “Un nombre glorioso”

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Ilustración gráfica CNCTV.

El 18 de octubre de 1868, (hace exactamente 150 años) cuando Bayamo fue tomado por Carlos Manuel de Céspedes y su tropa, inmediatamente comienza editarse ¨El Cubano Libre¨, primer periódico independentista de Cuba, en la imprenta de ¨La Regeneración¨, de Bayamo.

Céspedes confió la dirección de este periódico oficial de la Revolución al poeta, periodista y patriota bayamés Jose´Joaquín Palma, en el que contó, además, con los trabajos de Zambrana, Villanueva, Izaguirre y el propio Céspedes.

En su formato de cuatro páginas  por 25,5 constituyó vehículo de unidad para quebrantar la opresión de los colonialistas españoles sobre la naciente nacionalidad cubana, cuyos trabajos de combate revolucionario de las ideas, coadyuvaron a enriquecer la cultura política del pueblo.

Quien sería el iniciador de la Revolución Cubana,  concedió siempre importancia vital a la prensa, pues el primero de noviembre de 1857, once años antes de crear El Cubano Libre, escribió sobre la importancia de la difusión de ideas, en el periódico Ecos de Manzanillo: “No hay dudas, el periodismo bien entendido es uno de los elementos más poderosos de civilización y engrandecimiento de las naciones…”

En el subtítulo se identificaba como primer periódico independiente que se publica en Cuba. Posteriormente, reinició su publicación en el territorio camagüeyano. Desde allí mantuvo su campaña de proselitismo revolucionario, desde julio de 1869 hasta su desaparición en 1871.

Fue tal la importancia estratégica proporcionada a  este órgano de prensa, que tan pronto se instauró en Bayamo el primer gobierno de la República en Armas presidido por Céspedes, se le concedió gran importancia a la educación del pueblo, considerándola como fundamental, a cuyo respecto El Cubano Libre publicó en su edición número 15 de su primer año: “Es tal la correspondencia que existe entre laeducación y la instrucción de los pueblos que los individuos, y las instituciones que, antiguos sin dudas conocedoras de esto, hacían de sus tratados de política también tratados de educación”.

Y en su editorial destaca que “La libertad de la prensa y de la palabra es la palanca más poderosa que tienen las sociedades bien constituidas para hacer respetar sus derechos y su soberanía”.

El 23 de octubre de 1868, Pedro Figueredo Cisneros (Perucho), el autor del Himno Nacional cubano, como jefe del Estado Mayor del Ejército Libertador encabezado por Céspedes, dispuso  en esta fecha,  que todas  las fuerzas insurrectas acantonadas en Bayamo, enviaran a un Cabo para recibir en su cuartel, un ejemplar de El Cubano Libre, que debía ser leído en alta voz,  ante los soldados y ante la población civil, con el fin de alcanzar una buena comprensión de sus mensajes, lo que representaba la manera más expedita para ganar voluntades alrededor del proyecto revolucionario por la independencia de Cuba.

Al ser incendiada Bayamo, la redacción del periódico fue trasladada a la Sierra Maestra; pero luego su publicación continuó en Camagüey bajo la dirección de Ramón de Céspedes Fornaris”.

Circuló en varias etapas durante la primera lucha independentista de Céspedes y la posterior ¨guerra necesaria de 1895¨ por iniciativa de Maceo, editándose en tierras de Camagüey, Holguín y Santiago de Cuba, hasta octubre de 1957 en que fue reeditado por el Che en El Hombrito, Sierra Maestra, en la guerrilla del Ejército Rebelde encabezada por Fidel.

En la segunda etapa de la Revolución, 27 años después de su fndación, El Lugarteniente General Antonio Maceo Grajales, conociendo la importancia del periódico mambí al que llamó la artillería de la Revolución”, reaparece el 3 de agosto de 1895, dirigido entonces por el Comandante del Ejército Libertador, Mariano (Mario) Corona Ferrer y figurando entre   algunos de sus redactores el General José Miró Argenter, Joaquín Castillo Duany y Guillermo Fernández Mascaró”.  Ininterrumpidamente, después siguió editándose en Santiago de Cuba.

La jerarquía estratégica de este medio de información y orientación en plena guerra, quedó sintetizado en carta al director del periódico, del Titán de Bronce, Antonio Maceo: “Bien, muy bien; siga usted así. El Cubano Libre es un Cuerpo de Ejército compuesto de doce columnas, que se bate, y se bate bien diariamente, por la causa de Cuba”…

Dentro de ese “Cuerpo de Ejército” se encontraba José María Heredia Almaguer (1852-1927), a quien Maceo puso al frente de los talleres y nombró regente de la publicación. Heredia alcanzó los grados de Comandante en la guerra y, finalizada ésta fue ascendido a Teniente Coronel del Ejército Libertador”.

Y el día 20 de octubre de 1895—1895, en carta a su hermano José, el Lugarteniente General Antonio Maceo y Grajales, le comunica: “Como esos documentos son extensos, los he dado al Director de El Cubano Libre para que los imprima (Reglamento para el Servicio de Comunicaciones) y distribuya entre esos funcionarios. Reclame usted al capitán Corona, el número de ejemplares necesarios, pues tiene papel suficiente para la impresión”.

No solamente el Padre de la Patria y el Titán de Bronce confirieron vital para la guerra emancipadora en 1868 y 1895 la circulación de este medio de información y orientación, sino que en la tercera y última etapa de la Revolución Cubana, exactamente el primero de noviembre de 1957   sale el primer ejemplar de  El Cubano Libre, reeditado por el CHÉ, en la Sierra Maestra.

El editorial del primer número de este periódico tenía como título: “Un nombre glorioso”,   y en el cual escribió: “Cuando nuestra Patria estaba en los albores de su existencia como nación independiente, de la manigua surgió la voz magnífica del periódico mambí. Su titulo era una profesión de fe en el futuro: El  Cubano Libre”, ¿Y qué mejor lema para este momento angustiado de nuestra historia? (…)” Cuadra una vez más el nombre elegido, y o a Morir: El Cubano Libre”.

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