Bayamesa, mucho más que un gentilicio

Comparte
Inicia en Bayamo XXIV Fiesta de la Cubanía. / Foto: Captura de video. CNC TV

El término Bayamesa es algo más que un gentilicio. Su significado trasciende el contorno de una palabra, porque decir Bayamesa es decir cubanía, es sentirse hijo de una tierra donde germinaron y se acrisolaron los rasgos más genuinos de nuestra nacionalidad, y es, sobre todas las cosas, profesar amor, respeto y orgullo por una Patria hermosa y fuerte que nació entre poetas, varones ilustrados, hombres rústicos, y heroínas bonitas.

Pero La Bayamesa es mucho más. Es también el sentimiento patriótico resumido en canto sublime aquella memorable jornada del 20 de octubre de 1868, cuando Bayamo lució libre y el pueblo eufórico pide a Perucho le letra de aquella pieza, compuesta por él, en agosto de 1867.

Y según cuentan, allí, sobre su caballo, el patricio escribió La Marsellesa cubana, aquel cántico icónico, bautizado como La Bayamesa, y convertido en Himno Nacional, que ha sembrado en el corazón de los suyos la convicción de que “morir por la patria es vivir”.

¡Al combate corred Bayameses!
Que la patria os contempla orgullosa;
No temáis una muerte gloriosa,
Que morir por la patria es vivir.
En cadenas vivir es vivir.
En oprobio y afrenta sumido,
Del clarín escuchad el sonido;
¡A las armas, valientes, corred!

No temáis al gobierno extranjero
Que es cobarde cual todo tirano,
No resiste el empuje cubano,
Para siempre su imperio cayó.
Sea bendita la noche serena,
En que en alegres campos de Yara,
El clarín de la guerra sonara
Y el cubano ser libre juró.

No se nuble jamás esa estrella
Que las hijas de Cuba bordaron
Y que nobles cubanos alzaron
En su libre y feliz pabellón.
¡Gloria y nombre a los hijos de Cuba!
¡Gloria y nombre al valiente Aguilera!
¡Viva!! ¡Viva! la alegre bandera
Que en los campos de Yara se alzó.

Esta vibrante marcha guerrera, que a 150 años de creada sigue convidando al combate contiene una profunda carga de lirismo, pasión y hermosura, tres cualidades que también caracterizaron a otra emblemática canción de igual nombre y que está considerada la primera canción romántica cubana.

¿No te acuerdas gentil bayamesa,
Que tú fuiste mi sol refulgente
Y risueño en tu lánguida frente
blando beso imprimí con ardor?

¿No te acuerdas que en un tiempo dichoso
Me extasié con tu pura belleza,
Y en tu seno doblé mi cabeza
Moribundo de dicha y amor?

Ven y asoma a tu reja sonriendo;
Ven y escucha amorosa mi canto;
Ven, no duermas acude a mi llanto;
Pon alivio a mi negro dolor.

Recordando las glorias pasadas
Disipemos, mi bien, las tristezas;
Y doblemos los dos la cabeza
moribundos de dicha y amor.

“La Bayamesa” compuesta por los conspiradores anticolonialistas José Fornaris, Carlos Manuel de Céspedes y Francisco del Castillo, fue una ofrenda de amor de este último a su esposa Luz Vázquez y Moreno, joven de proverbial belleza, carácter fuerte, y criterios sólidos y osados que desafiaban los convencionalismos de la época, y quien, tras enterarse de los posibles amoríos extramatrimoniales del cónyuge, plantea poner fin al vínculo marital.

Según cuenta la leyenda, el esposo, desconsolado recurre a sus amigos confidentes y así concuerdan ofrecerle como desagravio una serenata, que tuvo lugar en la memorable velada del 27 de marzo de 1851, y cuya interpretación estuvo a cargo del tenor Carlos Pérez.

Así nacía una obra que marcó el punto de partida para los códigos definitivos de la música en Cuba, y que representó la cima de un proceso rítmico gestado desde décadas anteriores y el despertar de un sentimiento patriótico. Y es que en ella se mezcla el ambiente romántico, con un discurso que plasma la realidad objetiva de la sociedad cubana de mediados del siglo XIX.

Llegado el siglo XX Bayamo siguió siendo tierra fértil para el lirismo y la hermosura convertida en canción, tanto es así que acá encontró terreno para la inspiración el trovador santiaguero Sindo Garay quien compusiera, en 1918,  la pieza Mujer Bayamesa, también conocida como la tercera Bayamesa.

Tiene en su alma la Bayamesa

triste recuerdo de tradiciones
cuando contempla los verdes llanos
lágrimas vierte por sus pasiones

Ella es sencilla, le brinda al hombre,
virtudes todas y el corazón
pero si siente
de la Patria el grito
todo lo deja, todo lo quema,
ese es su lema, su religión.

 

Considerada como la obra inmortal de Sindo Garay, esta canción fue escrita durante la estancia del compositor en casa de su amigo Eleusipo  Rodríguez, en la Ciudad Antorcha. Según cuentan, una mañana Sindo se fue hasta el patio de la casa  y, entonces, divisó un pedazo de  pared ennegrecido por el incendio de Bayamo.  A su mente acudió la imagen de la Mujer bayamesa, que con tanto arrojo participara en los  patrióticos acontecimientos.

La icónica obra realza el valor de las féminas de este terruño,  quienes han dado incontables muestras de heroismo en disímiles jornadas memorables como la de aquel 12 de enero de 1869, cuando,Bayamo fue sacudido por el brillo del decoro porque ante la imposibilidad de mantener por más tiempo la ciudad libre del dominio español, sus hijos e hijas decidieron labrar con las llamas el camino de la independencia.

Tres canciones y un gentilicio cargado de simbolismo que han recibido como herencia  las mujeres del Bayamo contemporáneo; musas que fundan, sueñan, aman, y esparcen con ternura ese hálito imprescindible para seguir adelante, siempre orgullosas de saberse, sencillamente Bayamesas.

Darelia Díaz Borrero

Darelia Díaz Borrero

Licenciada en Periodismo Darelia Díaz Borrero, egresada de la Universidad Oscar Lucero Moya, de Holguín, en el 2012. Trabajó como redactora reportera de prensa en la Agencia de Información Nacional (AIN) entre 2012 y 2015, cuando comienza a laborar en la televisora CNC, de la provincia de Granma. Sus trabajos han sido replicados en disímiles medios provinciales y nacionales de prensa. Actualmente colabora con el periódico Granma.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *