Erigirán mausoleo a Perucho Figueredo Cisneros en Santiago de Cuba

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M.Sc. Miguel A. Gaínza Chacón
Fotos: Del autor y del Proyecto

Santiago de Cuba, noviembre 7.- En ocasión del aniversario 200 del natalicio de Perucho Figueredo, autor de la letra y la música del Himno Nacional de Cuba, será erigido un Mausoleo al patriota bayamés, en el cementerio patrimonial de Santa Ifigenia, Monumento Nacional, en esta ciudad.

El insigne luchador independentista Pedro Figueredo Cisneros, “Perucho”, nació el 18 de febrero de 1818 en Bayamo, y fue fusilado por el colonialismo español en Santiago de Cuba, el 17 de agosto de 1870.

Por ese bicentenario y por los 150 años del inicio de las luchas libertarias, el Consejo para el Desarrollo de la Escultura Monumentaria y Ambientalista (CODEMA), que tiene filiales en todas las provincias cubanas, convocó a un concurso nacional para diseñar el Mausoleo.

El proyecto ganador fue el concebido por un equipo multidisciplinario integrado por dos santiagueros: el escultor Julio César Carmenate Laugart, vicepresidente del CODEMA en esta provincia y director del Prado de las Esculturas, y el arquitecto José Antonio Limonta Barriel.

La escultura casi a tamaño normal de Figueredo, sobresale en el conjunto que con el resto de los elementos irá emplazado en el espacio que ocupaba la bóveda y el busto de Carlos Manuel de Céspedes, trasladados al sitio patrimonial donde están el Héroe Nacional, José Martí; la Madre de la Patria, Mariana Grajales Cuello, y el monolito con las cenizas del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz.

“Quisimos resaltar la figura del patriota y la efeméride del 20 de octubre”, dijeron Carmenate y Limonta, quienes añadieron:

“Siempre se ha manejado la imagen de Figueredo montado en su corcel, escribiendo. Pero nosotros lo concebimos a pie para situarlo aún más cerca del pueblo. Además, el concepto fundamental que tuvimos en cuenta fue qué ocurrió después de ese momento trascendental de la historia; qué significó para los cubanos ese llamado al combate que hace Perucho.

“Va a ser una escultura de bronce y de dos metros de alto, ubicada en el centro del conjunto que en sí llevará otros elementos: la letra de dos estrofas del Himno; un fragmento de enorme simbolismo para el mismo autor y para la historia de Cuba: Morir por la Patria es Vivir, sobre un volumen en vuelo (como el movimiento imaginario del machete); el nicho del héroe y tarja con inscripciones sobre este; las dos banderas cubanas: la que se utilizó en las guerras del siglo XIX y la actual; cadenas rotas; Palmas Reales como símbolo de la nacionalidad; plazoleta con bancos, y zona para actos por efemérides.

“El trabajo escultórico ahora está en la fase de terminación del modelado en barro y ya empezó la parte civil en el cementerio Santa Ifigenia; la escultura y parte de los otros componentes del Mausoleo serán de bronce.

“Este proyecto lo auspicia el Consejo Asesor Nacional del CODEMA, la Fundación Caguayo, la Dirección Provincial de Cultura, y cuenta con el beneplácito de las autoridades del Partido Comunista de Cuba y del Poder Popular (Gobierno) en el territorio”, señalaron los creadores.

Es admirable el parecido de la obra con la imagen que los cubanos conocen de Figueredo, y la sensación transmitida al estar de pie como en movimiento y a nivel del piso. En su mano derecha sostiene la pluma con la que escribió el Himno, que debe ser interpretada como su arma de combate: un símil con el machete de los mambises. En la mano izquierda tiene el papel donde plasmó el texto de la marcha patriótica.

Con Carmenate Laugart trabajan José Rolando Montero, escultor, y Amado Hechavarría, tecnólogo. Entre todos tienen a punto el modelado, en una de las naves del Taller Cultural Luis Díaz Oduardo, en el reparto Vista Alegre, institución que exhibe en la galería S/T, una réplica a pequeña escala y en bronce de la efigie que irá en el Mausoleo. 

Después de la fase en barro seguirá la fundición en bronce en los Talleres de “Caguayo”, en el entorno del poblado de Dos Caminos de San Luis, alrededor de 20 kilómetros en el norte de Santiago de Cuba.

Limonta Barriel y Carmenate Laugart donaron a la Academia de Artes Plásticas José Joaquín Tejada y a la Escuela Vocacional de Arte José María Heredia, ambas en esta ciudad, el premio en metálico obtenido al ganar el concurso, en el que también participaron artistas y otros profesionales de Bayamo.

UN ESPACIO PARA LA REFLEXIÓN

El monumento a Perucho en el cementerio santiaguero sintetiza el homenaje de la Patria a una de las figuras trascendentales de entre las que iniciaron la Guerra de los Diez Años; además, el sitio será un lugar para reflexionar sobre uno de los hombres que más influyeron en el nacimiento de la identidad y la cultura cubanas.

Santiago de Cuba es una ciudad vinculada a Figueredo hasta en el momento postrero, pues es aquí donde muere por sus ideales; donde es enterrado en una fosa común; donde luego sus restos son llevados al Mausoleo a los Mártires del “Virginius”, patriotas que corrieron igual suerte ante el paredón del antiguo Matadero de la localidad.

Por lo precedente se buscó para el monumento, un lugar especial dentro del “Santa Ifigenia”, en concordancia con los honores brindados a las figuras de José Martí, Carlos Manuel de Céspedes y Mariana Grajales, de ahí que el sitio escogido es uno de los jerarquizados dentro de la necrópolis y permitirá dar continuidad al proceso de ordenamiento general del cementerio.

Carmenate detalló dos características fundamentales de la escultura: representa al patriota esbelto, delgado y alto… con la ropa y calzado típicos de la época y de su clase social; también, lo muestra enérgico, en pleno movimiento; la mirada se eleva como símbolo de insurrección y guía, señalando el camino hacia la manigua.

“La obra irá próxima al centro y a la entrada del conjunto, por lo que podrá ser vista desde todos los ángulos; no hay excesos en las formas y los volúmenes; ni exuberancias visuales; mediante formas contemporáneas y expresivas integradas entre sí y al entorno, se logra un equilibrio entre la figura realista de Perucho, el diseño arquitectónico, el paisajismo, y los demás elementos.”
El diseño en un espacio de unos 110 metros cuadrados, ha sido pensado para la contemplación, el descanso visual y la interpretación de la historia.

Además, está unificado el piso con el pasillo central del cementerio, con circulaciones laterales que evitan las barreras arquitectónicas y dan libertad de movimiento a los visitantes. La iluminación será LED con intensidad media y baja por la solemnidad del lugar.

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