Recuerdan en Granma los 60 años del inicio de la batalla de Guisa

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Después de la liberación del poblado de Buey Arriba el 17 de  noviembre de 1958, Fidel al frente de 230 rebeldes, continúa  la marcha por la Sierra Maestra.

El 20 de noviembre fuerzas del Ejército Rebelde se aprestaban a tomar la ciudad de Guisa, que cerraría el cerco a Santiago de Cuba e incidiría en la inminente derrota de las fuerzas de la dictadura en toda la región oriental.

El día 19, en Santa Bárbara, le ordena a Celia Sánchez Manduley que reúna a todos los oficiales del Ejército Rebelde que operan en la zona, para informarles que había llegado la hora de que la columna uno, bajara al llano, pues la Sierra Maestra ya es territorio libre   y los partes  llegado  desde el Segundo y Cuarto frente son muy optimistas.

Después de reunida la columna 1, Fidel da a conocer que el objetivo es rodear al poblado de Guisa, como anzuelo para cercar a las tropas batistianas que vengan a auxiliar a su ejército. Ordena colocar una potente mina en el puente de Monjarás, sobre el río Cupaynicú, y ocupar posiciones.

A las 8 y 30 de la mañana del 20 de noviembre de 1958. Los rebeldes  están apostados en la  loma del Martillo. Desde allí divisan  la entrada  y salida por la  carretera  de Guisa. La patrulla enemiga que se acerca   detiene la  marcha ante una ráfaga de la ametralladora 30 del capitán rebelde Braulio Coroneaux y los disparos  de la tropa de Pungo Verdecia. Ana  Bella Cuesta, una de las Marianas,  se  arrastra  loma abajo hacia la carretera y  desarma al teniente al mando del vehículo.

Seis militares batistianos mueren  en la acción y  17 son hechos prisioneros, tres de ellos heridos.

Fidel ordena  estar más atentos, pues está seguro de que mandarán  refuerzos desde el puesto  de mando del ejército de Batista ubicado en la ciudad de  Bayamo.

Se  escucha  la voz de  Braulio Coroneaux.  Descuide,  Comandante, por aquí, no pasarán. Fidel le responde. Estoy seguro, que contigo y esa ametralladora 30, ningún casquito pasará.

Sobre las 10 y 30 de la mañana, el puesto de mando  militar ubicado en  Bayamo, envía refuerzo. Al cruzar el  puente,  el tanque T-17  perteneciente a las tropas de Batista queda ruedas arriba. Mueren  14 casquitos, 18  son heridos y 23  quedan prisioneros. Los rebeldes  capturan 29 fusiles, dos ametralladoras calibre 30 y armas del tanque.

Por el oeste, siguiendo el camino de El Corojo hacia el puente de Monjarás, la dictadura envía un pelotón de infantería que también es rechazado.

En el  parte de Fidel, trasmitido por Radio  Rebelde el 21 de noviembre de  MIL 958 da  a  conocer ¨ El  enemigo avanzó apoyado por tanques Sherman y logró penetrar en Guisa dejando un refuerzo en la guarnición. El  mando batistiano cometió   un inexcusable error  al reforzar solo con 40 hombres a los efectivos del cuartel y no tomar ninguna de las posiciones claves cercanas a él¨.

De esa forma inició la batalla de Guisa que  abrió las puertas del llano   al Ejército Rebelde  en su ofensiva final hacia Santiago de Cuba

 

 

Caridad Rosales Aguilera

Periodista y directora de programas radiales en CMKX Radio Bayamo.

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