Un día en el Amazonas (III): Un doctor en plena graduación

Comparte
No es común que un fisiatra se gradúe con cinco partos, como el doctor Yorlenis; uno de ellos asistido por la podóloga Berenice.. / Foto del autor.

ISLA RATÓN.- Al recibir su título de doctor en Medicina, Yorlenis Arbelo llegó a pensar que no habría una etapa tan larga y de más estrés que esos meses precedentes a las pruebas finales de su carrera.

Considerado graduado -aunque sabiendo lo mucho por aprender en lo adelante- el muchacho santiaguero, natal de Songo La Maya, se fue con buena cara y mejores ganas a su servicio social en las montañas orientales, y un año después, aún con el ánimo intacto y un tilín de más experiencia, paró en la selva amazónica de Venezuela.

“¡Hermano, ahora es que me estoy graduando!”, fue su primera expresión al recibirnos en el muelle fluvial de Isla Ratón, comunidad cabecera del municipio Autana, en pleno centro de la corriente ancha del Orinoco.

En la lancha venía comida para varios días, y los ojos de los doctores brillaron. “¡Leche en polvo, qué bueno! En la selva, y más en una isla, todo es difícil”, calza, y sintetiza así las no pocas carencias cotidianas.

Sin embargo, las huellas de su trabajo se le notan en los ojos, que reflejan un cansancio cierto, y da la impresión que a veces él viene al puerto a mirar el río, y a tomarse un aire. “Hay que ponerle una medalla a este muchacho. Estuvo mucho tiempo solo como doctor y lo hacía todo”, señala el pedagogo Dixán Mojena, asesor de la misión educativa cubana. Si el maestro no lo dice, Arbelo no lo cuenta.

“Sí, hace poco era el único doctor de la isla, porque mis compañeros andaban de vacaciones y todavía no estaban los médicos venezolanos. “Hacía la guardia hasta tres días seguidos y me tomaba uno para descansar. Pero es que vine como fisiatra y tengo mis pacientes, con tratamientos terapéuticos indicados que yo mismo debo aplicar. Entonces salía de la guardia a las ocho y me iba a la sala de rehabilitación a hacerles los ejercicios, porque hasta hoy no tenía rehabilitador.”

También recuerda la tarde de descanso que pensó aprovechar un poco, pero se le complicó sobre las cuatro.

“Llegó una mujer en pleno trabajo de parto. El líquido amniótico decía que el bebé se había ensuciado adentro y debíamos trabajar rápido, entre otras cosas, porque no teníamos corriente.

“De todos modos nos cogió de noche. Cuando nació la niña no lloró, y por varios minutos no reaccionó a las maniobras de reanimación. Los padres empezaron a llorar, hasta Berenice, la podóloga que me asistía como enfermera. No había corriente para usar la aspiradora y yo era el doctor. Tenía que hacer algo.

“Agarré la bebé y le pedí a Berenice que cargara la aspiradora. Salí a la calle corriendo, en dirección a la única casa que sabía tenía una planta. La familia aceptó colaborar, pero entonces el motor no prendía, luego no alcanzaba el cable de la aspiradora, y la niña cada vez más cianótica. Yo solo pensaba en que no podía morir en mis brazos. No paré de reanimarla hasta que arrancó la planta, conectamos el equipo y en una aspiración la niña reaccionó. Mira, todos lloramos de alivio.”

Después de aquel capítulo, dice Arbelo que se siente más seguro. “Yo diría que por toda la experiencia en la selva, porque ya pasé 11 meses en Maroa, dos en Manapiare y uno en Río Negro. He crecido mucho como profesional y persona, y esto será lo mejor que me llevaré de Venezuela.”

Casi a diario, los padres van a agradecerle la vida de su niña. Lo hicieron desde el momento que pidieron a él mismo ponerle el nombre. Arbelo, con el sudor en la frente y el corazón todavía en la garganta, concilió con Berenice y lo decidieron rápido: Milagros.

“Pero es que para inscribirla me exigen un segundo nombre”, dijo la madre.

Y como un rayo en su mente, el jovencito Arbelo regresó a Cuba, volvió a Santiago y al santuario sensible de todos los isleños, a El Cobre tan cercano de su poblado natal: “de la Caridad, que se llame Milagros de la Caridad”.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

fifteen + 15 =