Del Manga al Anime: Los otakus en Cuba

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Foto: Tomada de Internet

Riqueza, fama, poder.

El hombre que había conseguido todo eso en este mundo, el rey de los piratas “Gold Roger”.

Las últimas palabras que dijo antes de morir, enviaron a mucha gente a los mares.

“¿Mis riquezas y tesoros?”

“Si los desean se los daré…”

“¡Encuéntrenlos!¡Lo escondí todo en ese lugar!”

Muchos hombres se han dirigido al “Grand Line” en busca de sus sueños.

¡El mundo ha entrado en la gran era pirata!

Así comienza One Piece, una de las series anime más populares en el orbe que goza de la simpatía de muchos jóvenes cubanos. Esta, al igual que otras producciones japonesas despertaron la pasión en las nuevas generaciones, quienes en su afán de encontrarse a si mismas pasaron a formar parte de un fenómeno global conocido como “los otaku”.

Cuba se abrió al mundo y con esta apertura se observan cambios económicos, tecnológicos y sociales. No sería la primera vez que algunos teman por la identidad nacional a raíz de la introducción de culturas foráneas; pero… ¿es posible que el fanatismo por el manga y el anime afecte directamente a la conformación de la cultura cubana?

Del Manga al Anime: Origen y evolución

Para poder contestar esta interrogante comenzaremos por los orígenes pues las respuestas del presente se buscan en el pasado.

Primero es necesario aclarar qué es el manga(漫画). Sencillamente, es la palabra japonesa con la que se conoce en nuestro contexto a las tiras cómicas, historietas o cómics hechos en este país. Su traducción literal es “dibujos caprichosos” o “garabatos” y sus autores reciben el nombre de mangaka.

Las historias poseen una trama argumental profunda y compleja (dualidad comedia/tragedia, desfilan diferentes aspectos de la vida, anécdotas de la rutina diaria, sentimientos íntimos de las personas comunes y corrientes, son fantasiosos e imaginativos al extremo, violentos y con finales no siempre felices), referencias culturales (influencia del budismo, sintoísmo, bushido y de occidente, el cristianismo) y diferentes espacios narrativos (historias desarrolladas en Japón, China, Estados Unidos y otros países europeos).

Estas historietas desencadenaron el nacimiento de un nuevo género, el anime (アニメ). Término empleado para denominar a la producción de dibujos animados o caricaturas para televisión hechos en Japón.

En cuanto a su contenido temático conserva elementos del manga, es decir, tramas argumentales profundas y complejas.

Tanto el manga como el anime se clasifican según el grupo etario y el género del público al que van dirigido. También están divididos en dependencia de la temática que tratan. En varios casos estas se entremezclas, es por ello que un mismo producto puede pertenecer a diferentes categorías.

En “el marco fantasioso del grupo de las producciones japonesas importadas, los personajes se vuelven verosímiles: son contradictorios, se equivocan, tienen malos sentimientos y sienten impulsos eróticos, pareciéndose notablemente a sus públicos y sus vivencias. Al contrario de lo que sucede con la historieta norteamericana clásica, los manga siempre han tenido contacto con la vida cotidiana, lo que facilita la identificación con los personajes centrales. No se trata de gente increíble haciendo cosas extraordinarias, sino de gente común haciendo cosas normales en un marco imaginativo y lleno de misteriosas referencias a develar, con toda la complejidad de las acciones en donde los malos no lo son tanto ni los buenos son perfectos(…)”. (Papalini, 2006: 43-44)

Las animaciones japonesas se han consolidado en el mercado audiovisual mundial debido, en parte, a la belleza estética y originalidad de las mismas. Los nipones han conseguido una marca propia que hace reconocible estas producciones pues lo más característico en el anime es su aspecto visual, que salta a la vista con el diseño de los personajes.

Infografía: Anélica María López Vega

Llegada del Anime a Cuba

Aunque los países de habla inglesa son los mayores consumidores de anime y manga. En América Latina también son muy populares. En la década de los 70 irrumpen en este territorio con la trasmisión de las primeras series dobladas al español en países como México, Perú, Chile y Argentina. Ejemplo de estas fueron Heidi (del director Isao Takahata) y Princesa Caballero (de Osamu Tezuka).

Los años 90 llegaron y con ellos el boom de estos audiovisuales en Latinoamérica. Se emitieron series que ganaron el título de clásicos del anime como son Los Caballeros del Zodíaco (de Masami Kurumada), Dragon Ball (de Akira Toriyama), y Sailor Moon (de Naoko Takeuchi).

Cuba también formó parte de esta etapa y muchos recordarán con anhelo a Sandy y sus koalas, D’Artacán y los tres mosqueperros, Los gatos samurái y Ángel, la niña de las flores.

Los otakus cubanos

Seducidos por la increíble imaginación japonesa los habitantes del continente occidental, incluyendo a los cubanos, comenzaron a consumir los productos nipones con mayor frecuencia. Esto generó el surgimiento de una nueva subcultura que se autodenomina otaku (/オタク).

Otaku: Manera genérica a los fans de la animación japonesa, se caracterizan por ser consumidores no solo de la misma, sino de productos relacionados y en general de la “cultura japonesa”.

Al extrapolar este concepto a una realidad que no es la de su lugar de origen mantiene su esencia pero cambia según la sociedad en la que se desarrolle.

Los cubanos han adaptado el término otaku y todo lo que este engloba al medio en el que viven. Este hecho propició una reinterpretación del concepto en la cual se observan diferencias que lo alejan del original.

Los jóvenes cubanos han encontrado en las animaciones japonesas un refugio o una forma de enajenarse de la realidad. ¿Quiénes son? ¿Cómo lucen? ¿Qué hacen? Todo eso nos lo cuentan ellos mismos en el siguiente podcast.

Influencia de la cultura japonesa en la identidad nacional

 El manga y el anime son productos globalizados. Han sufrido un proceso de desterritorialización concebido como la “pérdida de la relación “natural” de la cultura con los territorios geográficos y sociales”.

Los mismos son importados, adaptados y liberados en un contexto donde están vigentes otras estructuras sociales y culturales. Por tanto, la sociedad puede no recibirlos con agrado pues se evalúan desde la visión de la identidad nacional propia, sin tener en cuenta que fueron concebidos bajo otros parámetros. Esto genera un choque cultural del que Cuba no queda exento.

Los jóvenes siempre se han caracterizado por ser los primeros en asumir las nuevas tendencias tanto en la moda como en la tecnología y también son los primeros en asumir elementos culturales foráneos.

Muchos pudieran pensar que con el boom del manga y el anime se ha desencadenado una fusión de la cultura japonesa con la cubana. ¿Será esto cierto?

El temor al cambio, a lo diferente, provoca un proceso de resistencia social. Desempolva miedos, acentúa temores e incita a la crítica sin conocimiento. Cuba tiene una identidad consolidada y su cultura es una mezcla de etnias y credos.Con sus bases asentadas lo único que puede pasar es que se enriquezca.

Los jóvenes otakus cubanos tienen claros cuál es su país y se sienten identificados con él. Son una prueba fehaciente de que lo extranjero seduce, atrapa, pero lo endémico enamora.

Angélica María López Vega

Angélica María López Vega

Estudiante de Periodismo de la Universidad de Holguín.

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