América Nuestra: sinfonía por la unidad

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“El color tiene límites: la palabra, labios: la música, cielo. Lo verdadero lo que no termina: y la música está perpetuamente palpitando en el espacio”.  José Martí, Revista Universal, México, mayo 25 de 1875.

Foto: Argelio Pompa.

PRELUDIO

Sábado 23 de febrero, 2019. Nueve y quince de la noche: Abre el telón. El concertino Michel Alejandro Torres, mientras el resto de los músicos permanecen sentados, se levanta del asiento y afina su violín.

En el público se encuentran otros músicos, los familiares, amigos y compañeros de escuela de los integrantes del proyecto; además de autoridades de la provincia, como el primer secretario del Partido en este territorio oriental, Federico Hernández Hernández, quien aplaude mientras desde la Dirección de Cultura en Granma se le otorga un reconocimiento a Javier Millet por llevar a su cargo la batuta y ser motor impulsor de la futura institución cultural.

Foto: Argelio Pompa

Sesenta y cinco músicos provenientes de la Orquesta de Cámara San Salvador de Bayamo y de las Sinfónicas de otras provincias, las bandas de concierto en Granma, del Conjunto de Música Antigua Exsulten, estudiantes y profesores de los Conservatorios y de la Escuela Profesional de Arte Manuel Muñoz Cedeño, en Bayamo, esperan la orientación de Millet para iniciar un recorrido por los géneros populares bailables de los pueblos al sur del río Bravo.

La bandera cubana en el fondo y la estrella solitaria como madre protectora. La cuenta regresiva llega a su fin e irrumpe la primera nota de Cuba, que linda es Cuba para dar comienzo a una noche entre sonoridades cubanas y latinoamericanas en el primer concierto del proyecto de Orquesta Sinfónica de Granma, nombrado América nuestra.

Como símbolo de cubanía y recordando a su compositor Joseíto Fernández y el arreglo de Compay Segundo, se escucha la Guantanamera mientras la audiencia corea los Versos Sencillos de José Martí. Posteriormente, de la zarzuela Alma llanera el tema homónimo, considerado el segundo himno de Venezuela.

Proveniente de otra zarzuela El Cóndor pasa, música de profunda raíz andina que tiene al charango y las flautas como sus principales protagonistas; también fue interpretada la obra Huapango, uno de los más importantes legados del nacionalismo musical mexicano, donde cabe resaltar el trabajo de los primeros y segundos violines, mientras que la pandereta y los instrumentos de viento resaltaban lo más autóctono de la región.

El Danzón Almendra, compuesto por Abelardo Valdés, es el máximo exponente del género que identifica nuestro baile nacional; se puede contemplar en la audiencia los sutiles movimientos de piernas, brazos y cabeza al ritmo de la pieza. Después, se escucha Tico Tico, la obra musical brasileña más grabada y versionada en el mundo, y al decir de ilustres maestros, la que mejor ha sabido vincular la sonoridad bailable con la sinfónica.

Concluye la pieza e inicia un intermedio de cinco minutos.

Foto: Argelio Pompa

ENTREACTO

A pesar de los nervios de todos los integrantes del proyecto, los que están frente y detrás del escenario comentan sus vivencias, aún sin asimilar la complacencia del público con el espectáculo.

“Sentí nervios antes de empezar, pero gracias a Dios he tocado en otros lugares, y los nervios se pueden controlar; me reí con mis compañeros, hablamos y me relajé porque en los ensayos practicamos lo suficiente para que todo saliera bien”, asegura el más joven del proyecto (14 años) y segundo violín, Franco David Licea.

Foto: Argelio Pompa

Desde la Orquesta Sinfónica de Santiago de Cuba llega como invitado el oboísta Berlis Aguilar: “Es un honor compartir entre tantos buenos músicos y amigos; sabía que el trabajo iba a ser difícil porque estamos empezando pero el proyecto tiene buen futuro, así que estoy poniendo mi granito de arena”.

Javier Millet, el director musical, reconoce que Granma tiene músicos con la calidad necesaria para conformar una orquesta sinfónica.El concierto sobrepasó las expectativas porque estuve muy angustiado por el programa, como todo buen concierto que se respete, el ensayo general salió mal, pero el resultado es genial tanto por la orquesta como con el público”.

“En cuestiones de dirección artística estuve angustiada hasta el último momento por cuestiones de edición, pero todo está saliendo bien;  nuestra meta es dar lo mejor de nosotros en cada presentación”, revela la productora del proyecto María de Lourdes Rodríguez.

Con solo unos segundos antes de retomar el concierto, el guitarrista y Presidente de la Filial de Música en Granma Luis Millet Yaque comenta sobre el proyecto, aunque no es coincidencia que comparta el mismo apellido que Javier. “Estoy orgulloso de mi hijo, son muchos años de estudio, luchando con la música y hay que vivir para ella; aunque todavía no está aprobada por el Instituto Cubano de la Música, yo sé que Granma ya tiene su Orquesta Sinfónica”.

Foto: Argelio Pompa.

DESENLACE

Los aplausos del público para la orquesta son la primera sinfonía que se escucha de regreso al concierto cuando el espíritu del Caribe se manifiesta en El cumbanchero, conga del puertorriqueño Rafael Hernández, y La Bilirrubina, merengue del dominicano Juan Luis Guerra.

Con un solo del concertino del proyecto, inició el tango compuesto por Carlos Gardel Por una cabeza; en arreglo dedicado al violinista Itzak Perlman, la orquestación de John Williams como exhibición virtuosísima y genuina de la música en esta porción del continente.

Tras el popurrí de mambos en honor al cubano Dámaso Pérez Prado, el público coreaba el estribillo del tema A Bayamo en coche, de Adalberto Álvarez, como muestra fehaciente que música popular bailable y agrupaciones de conciertos pueden andar juntas de la mano.

Sábado 23 de febrero, 2019. Diez y cuarenta de la noche: Cierra el telón.

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