¿Rey puesto o rey impuesto? [OPINIÓN]

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Rey Vicente Anglada, tal vez, sea un buen director de equipos de béisbol. Con él coincidí en 2006, durante los Juegos Centroamericanos y del Caribe celebrados en Cartagena de Indias, Colombia. Entonces lo vi con una buena química con sus peloteros, risueño, bromista y a la vez exigente. Siempre me pareció muy sincero en todas las declaraciones a la prensa.

Sobre él solo volví a escribir cuatro años después cuando, al ganar la Copa Intercontinental de Taipei de China, consideré, como otros, un dislate dejar a Frank Montieth lanzar nada menos que 145 pitcheos en un partido crucial.

Ahora quiero escribir sobre el Rey azul. Ha sido seleccionado mentor del equipo nacional después de una tremenda campaña para subirlo a ese puesto y eso merece un mínimo comentario.

En primer lugar, choca demasiado esta designación porque el piloto habanero no se cansó de decir que solo había retornado al puesto de mando de Industriales “por un año”. No solo lo dijo por televisión, también lo reafirmó en varias entrevistas, dentro y fuera de Cuba. A la sazón, parecía ser sincero nuevamente.

“Estoy cansado y quiero disfrutar de mi familia. Tengo 66 años. No sé cómo los aficionados quieren que regrese un manager que finalizó en el quinto puesto”, expresó el propio piloto hace unas semanas.

Antes, en junio de 2018, cuando asumió las riendas del que algunos llaman “equipo insignia” le preguntaron si seguiría dirigiendo si los Leones capitalinos ganaran el título nacional. Su respuesta parecía convincente: “Ten la seguridad que no, ese ha sido mi compromiso. Se ha hablado de equipo Cuba, yo no estoy pensando en nada de eso, mi compromiso es con Industriales, haré todo lo posible porque las cosas salgan bien, pero una vez se acabe el campeonato, regreso a mi casa”.

Incluso había señalado que es un hombre “muy casero” al que no le gusta dirigir ni estar lejos del hogar. A eso añadió hace solo unos meses que “mi familia no quiere”.

Ahora, en poco tiempo, el estelar ex camarero se ha transformado. No solo ha aceptado, complacido, la conducción de la selección nacional sino que también ha dicho que dirigirá Industriales en la próxima serie porque no “puede traicionar” al pueblo y a las autoridades de la provincia.

Lo peor es que algunos colegas han afirmado en nuestros medios de comunicación que “toda Cuba” pedía su retorno como timonel de la escuadra nacional, una aseveración sin argumentos.

¿Ahora el director del país se escoge por una supuesta “simpatía general”? ¿O por aclamación? ¿O por una encuesta de corre corre? ¿O por el parecer de dos comentaristas en el noticiero nacional de televisión? ¿Es este un rey que subió al trono por méritos o ha sido impuesto contra ciertas lógicas?

Sería inoportuno, cuando tanto se habla de premiar los resultados, olvidar que el Rey tomó un conjunto con el cuarto lugar y, lejos de acercarlo al podio, lo colocó un peldaño más abajo. Eso no significa que haya errado en su tarea –porque a veces un puesto en la tabla de posiciones no habla de aciertos-, pero tampoco dice que él es sin discusión alguna, “lo mejor de lo mejor”.

No puedo sentenciar que Pablo Civil, el manager ganador, tuvo una primera incursión internacional de “altura”, pero solo por la vez inicial no se debe condenar al que mejor resultados ha tenido en los últimos dos años.

¿Qué pensará, por ejemplo, Roger Machado, quien ocupó la cuarta plaza y ya tiene la famosa “experiencia internacional”, una de las virtudes que se le atribuyen a Anglada?

No se trata de nombres, sino de factores más graves y urgentes que repercuten más allá del deporte nacional. Se trata de métodos inexplicables, de oscuridades que nos hacen mal, de fracturas y tumbos, de omisiones y extravíos.

Nuestra pelota necesita seriedad, planificación, trabajo con perspectivas de futuro, un verdadero sistema que no simule una nave que da bandazos con cualquier viento o que hace aguas por un mínimo oleaje.

Sabemos que el antiguo segunda base no es el culpable, aunque ahora se muestre “contento con la responsabilidad”. La culpa es sencillamente de quienes hoy premian a alguien que no le gusta dirigir –como él mismo ha dicho-, que quiere estar en la tranquilidad de su casa, que “castiga” a su familia aceptando un cargo al que no está obligado.

Por lo demás, siempre tendríamos que desearle suerte a quien asuma tan difícil plaza. Anglada comenzó bien por una parte, cuando dijo que estaba abierto a inclusiones en el grupo de 63 peloteros preseleccionados, de “alguien que se haya olvidado”. Sin embargo, cayó en la misma trampa de favoritismo que sus predecesores porque convocó a nueve de sus “muchachos” –algunos sin rendimiento alguno- y a varios técnicos con melena de león por encima de otros también olvidados.

Le será muy difícil complacer a seguidores y detractores. Ojalá de la mano de él llegara algún triunfo que nos ilusione momentáneamente. Solo sé que esta vez Anglada volvió a ser sincero.

Osviel Castro

Licenciado en Periodismo, Universidad de Oriente, Santiago de Cuba (1995). Corresponsal del periódico Juventud Rebelde en Granma. Colaborador en temas de deportivos de la CNC TV Granma.

2 comentarios sobre “¿Rey puesto o rey impuesto? [OPINIÓN]

  • el 15 marzo, 2019 a las 4:33 pm
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    Y cito: “Nuestra pelota necesita seriedad, planificación, trabajo con perspectivas de futuro, un verdadero sistema que no simule una nave que da bandazos con cualquier viento o que hace aguas por un mínimo oleaje.” acaso Rey Vicente no aporta todo eso, y muchas cosas más, que necesita hoy nuestra pelota como corazón, disciplina, entrega y un par de … bien grande que también necesitamos.
    Sigo citando: ¿Qué pensará, por ejemplo, Roger Machado, quien ocupó la cuarta plaza y ya tiene la famosa “experiencia internacional”, una de las virtudes que se le atribuyen a Anglada? Solo Roger sabe lo que el piensa o alguien bien cercano a él, y también muy seguro piensa que del resto de los directores que menciona en su artículo, Anglada es lo mejor que le puede pasar a nuestra selección nacional, y sus resultados lo destacan, resaltando sus 3 títulos nacionales, los dos primeros contra un Villa Clara de Víctor Mesa que en aquel entonces era el equipo mas estable de los últimos años y su tercer título contra un aguerrido y equipo de Santiago de Cuba a todo ello incluirle su amplio palmares como director, su experiencia como scout de nuestra selección nacional y su trabajo como director de equipos extranjeros.
    Mucho antes de darse a conocer que dirigiría el equipo Cuba, Anglada ofreció esta entrevista: http://www.cubadebate.cu/especiales/2019/03/03/rey-vicente-anglada-si-dirijo-el-equipo-cuba-tengo-que-dirigir-a-industriales/#.XIwYSDrCWM8 donde como muy bien usted opina volvió a dar muestras de su gran sinceridad, entrevista que ni por asomo usted refleja en esta publicación.
    Mi opinión, así como respeto la suya, es de respetar la mía, su comentario muestra a la luz pública un alto grado de regionalismo que considero que a todos los que nos guste el beisbol y amamos a nuestro team Cuba debemos dejar a un lado cuando de nuestra selección nacional se trata. Anglada hoy por hoy es lo que necesitamos en nuestro beisbol y espero que el futuro así lo demuestre.

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  • el 15 marzo, 2019 a las 9:37 pm
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    Muy, pero muy de acuerdo con este comentario. Es un rey impuesto…

    Respuesta

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