Florecer de la vida en la casa natal del Padre de la Patria (+Fotos y video)

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Foto: Luis Carlos Palacios.

Desde la pareja de gorriones empeñados en anidar en una de las lámparas del balcón, a pesar del ajetreo constructivo y el bullicio de las festividades, hasta las múltiples voluntades humanas que hicieron posible la restauración del museo, la vida no se cansa de florecer en la casa natal del Padre de la Patria Cubana, Carlos Manuel de Céspedes.

Con su ubicación privilegiada frente a la plaza que el propio héroe nombró de la Revolución, en el corazón de la ciudad de Bayamo, el inmueble vuelve a atrapar las miradas y levanta renovadas expectativas, cuando se conmemoran los 200 años del nacimiento del líder iniciador de las guerras por la independencia de la Isla.

Transgresor por naturaleza, Céspedes mismo habría disfrutado la efervescencia que abriga hoy su morada, y cuyo saldo redundó en beneficio del pueblo, la cultura y el mayor conocimiento de la historia del país.

En busca de los detalles del proceso y las sorpresas que trajo el nuevo montaje museográfico,  se dialogó con Ana Mola Rodríguez, especialista y fundadora de la pinacoteca situada en la capital de la provincia de Granma.

La actual restauración -dijo- materializó el viejo anhelo de eliminar de la edificación principal los locales destinados al trabajo socio-administrativo, que ahora se ubican en el patio.

Con ello el museo ganó tres salas, una para recrear la Guerra de 1868, otra donde se exhiben las banderas de la Revolución, y un local dedicado a la navegación virtual, para que todos los visitantes puedan llevarse cuanta información deseen sobre la vida y obra del Hombre de Mármol.

El inmueble cobró mayor realce con un montaje que recrea una casa viva, como si la familia Céspedes estuviera allí, razón por la cual se buscaron espacios para destacar a otros miembros del clan, y particularmente a los hermanos que también nacieron en el emblemático sitio, resaltó Mola Rodríguez.

Subrayó que fue un proceso de restauración general y muy importante, donde se retocaron paredes, piso, techo y puertas.

Los trabajadores nos sentimos felices, laboramos duro pero con amor, para que el pueblo se sienta satisfecho y pueda disfrutar un museo más bello, digno de ese gran hombre que fue Carlos Manuel, del cual todos los cubanos somos hijos, sentenció.

Anita, como la conocen muchos en Bayamo y también quienes han tenido la oportunidad de visitar la casa del Padre, confesó incluso algunos detallitos que saldrán más adelante.

Ella sonríe y la reportera piensa: ante tanta devoción, esos pormenores se aceptan, pues como afirmó en un momento el Comandante en Jefe Fidel Castro, la Revolución iniciada por Céspedes no concluyó con él. ¿Por qué tendría que acabar entonces la efervescencia de este abril de 2019?

Perpetúese por siempre el ajetreo, y no solo en retoques, cuidados e iniciativas, sino también en el constante ir y venir de visitantes. ¡Vengan pues!, niños, jóvenes y adultos, cubanos todos, a beber, en inmejorable lugar, de esa savia bruta que es el legado de Carlos Manuel de Céspedes.

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