Audios portátiles a todo volumen: otra agresión en el entorno sonoro

Comparte
La música vuelve a las calles muchos años después de la desaparición de los cassettes FOTO ALBERT BERTRAN/Tomada de internet

De esas “maravillosas” cajitas salían los acordes de un ritmo de moda no tan contagioso, ¿el mismo intérprete?, daba igual, ¿o no era tan así la cosa?
Para los oídos de cada quien sonaba compleja la situación, y en la mente persistía la idea de llegar al destino y recuperar el equilibrio.

Muchos miraban atónitos, otros desesperados inquirían: ¿será que ninguno de los dos se percata de la “guerra mundial” que desencadenan? Para nada.
Bad Bunny y su “Flow caro”, deleitaba al primero de los muchachos que portaban el equipo, y Anuel AA y Karol G, con su “Bebecita”, enajenaba al otro, y para el resto de los presentes solo quedaba la esperanza  de que uno, o los dos, se bajaran del autobús en la próxima parada.

Que ambos usaran audífonos era la solución vociferada por algunos de los pasajeros, mas  o funcionaba tan así, porque el irrespeto de la tranquilidad ajena forma parte hoy de la cotidianidad en el país.
Es la moda, es un tres en uno reducido a una simple cajita en la mano, o colocada en un bicitaxi o una moto. Compiten con otros más grandes.
Quizás la música es alegría que contagia el alma, y bien lo han plasmado en sus glosas los grandes pensadores universales, sin embargo, no es menos cierto que una canción deja de deleitar cuando se sobrepasa los decibeles (dB) permitidos o se proyecta en un lugar inadecuado, amén de la falta de belleza que pueda contener la letra.

Bocinas a todo volumen en medio de la vía pública de pequeños equipos portátiles de mano o en bicitaxis, motos o hasta coches tirados por caballos se unen hoy a una de las principales indisciplinas en la sociedad cubana.

Un fenómeno agresivo a la salud de las personas que se acrecienta especialmente cuando durante las noches y madrugadas, en plena calle y sin respetar el descanso ajeno, transitan a todo volumen no importa la música ni el ritmo.

Trastornos del sueño, dificultad para concentrarse e irritabilidad, integran la lista de complicaciones que ello produce, así como también la aparición de los primeros indicios de sordera en los individuos expuestos a música estridente u otro tipo de ruido.

Las cifras de afectados son alarmantes, pues miles de millones de adolescentes y jóvenes pueden sufrir pérdida de audición por el uso de aparatos de audio personales, y por la exposición a niveles sonoros dañinos en clubes nocturnos, bares y eventos deportivos, entre otros lugares de ocio, refiere un comunicado de prensa de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Incontables son los momentos en los cuales nos hemos preguntado acerca del papel de los agentes del orden ante cualquiera de esas manifestaciones, no solo en espacios públicos, sino también cuando en la cuadra la celebración de un logro, cumpleaños u otra festividad familiar se amplifica para el resto de los vecinos, incluso hasta
pasada la medianoche.

Y aunque casi siempre se sitúa en la diana a las nuevas generaciones, no debemos olvidar que los más jóvenes aprenden y aprehenden de los modelos de comportamiento de sus progenitores, y se aprovechan de la falta de exigencia de las autoridades respecto a las
normas de convivencia social.

La promoción debe constituir una de las tareas a efectuar, con vistas a concientizar sobre la peligrosidad del tema, sobre todo si, según advierte la propia OMS, un nivel perjudicial de ruido puede ser la exposición a más de 85 dB durante ocho horas o 100 dB durante 15 minutos.

Esbozadas en la Ley 81 del Medio Ambiente se encuentran las disposiciones de nuestro país, relativas a lo permitido en materia de sonido y ruido, y al desarrollo de investigaciones para determinar el origen, naturaleza, magnitud de sus emisiones, de las vibraciones mecánicas y otros factores físicos.

Los límites máximos permisibles en categorías como el tránsito, actividades comerciales e industriales, ruidos suburbanos, y los mecanismos y equipos para medir por el personal capacitado, se recogen igualmente en la Norma Cubana 26:2012, en tanto, en el Decreto Ley 200/99 se explican las contravenciones en materia de medio ambiente.

Ante la Tercera sesión extraordinaria de la IX Legislatura de la Asamblea Nacional del Poder Popular, en la comisión de Educación, Cultura, Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente, Elba Rosa Pérez Montoya, titular del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente, expuso una serie de tareas fundamentales a desplegar para enfrentar la contaminación sonora.

Todo existe para que no ocurra, todo está regulado. No hay que vivir con el tormento de audios altos o en lugares indebidos en comunidades o barrios, ni ruidos de medios automotores con silenciadores defectuosos o cornetas de carreteras en medio de la
ciudad.

La indolencia ante la agresión sonora que hoy en día contamina la vida de nuestra sociedad tiene que ser eliminada.
Dice el refrán: “la mesa está servida”, solo resta que los encargados de proceder lo hagan con la autoridad que les da precisamente lo regulado y legislado,  y que se ejecuten las sanciones necesarias para las infracciones cometidas.

Por María Rosa Del Sol Orue, ACN

Agencia Cubana de Noticias

Agencia Cubana de Noticias

La Agencia de Información Nacional acumula casi cuatro décadas de trayectoria en Cuba y 14 años llevando al mundo las principales noticias del acontecer nacional durante las 24 horas del día, mediante su división Web ACN. Corresponsalía en Provincia Granma: Periodista: Martín Corona Jerez Teléfono: (023)426439/422596 mc@ain.cu Zenea 356, entre Lora y Masó, Bayamo MN, Granma. Zona postal 85100

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *