La palabra al servicio de Cuba

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Imagen tomada de Internet.

El dos de mayo de 1925 moría en La Habana el General de la Guerra de Independencia José Miró Argenter, español que puso al servicio del pueblo de Cuba su juventud, el valor como soldado en los campos para conquistar la libertad y su pluma de agudo redactor y cronista de la guerra, dejando un hermoso legado como historiador.

Aunque nació en España en 1851, donde dejó inconclusa la carrera de Medicina, fue en la isla caribeña donde se desarrolló como hombre de letras. Sintiendo especial atracción por temas políticos, sociales e históricos, Miró Argenter es el autor de las Cónicas de la guerra, testimonio de sus experiencias bélicas en la última contienda independentista (desde octubre de 1895 a enero de 1896).

De lectura ineludible si se quiere conocer la historia independentista del pueblo cubano, Crónicas de la guerra hace el retrato valioso del mambí y especialmente de la figura del General Antonio Maceo, la estrategia, la pericia y la perseverancia que caracterizó a la invasión proyectada hacia el occidente de la isla.

Fue escrito por Miró desde 1899 hasta 1909 con los vívidos recuerdos de la contienda, y en esta última fecha fue publicado por primera vez en tres tomos, teniendo a lo largo del siglo XX numerosas reediciones.

Conoce a Antonio Maceo justo antes de que el Titán de Bronce parta al exilio luego de finalizada la Guerra de los diez años, cuando el Pacto del Zanjón se hunde como aguijonazo en las costillas de bravos oficiales y soldados cubanos que jamás lo firmaron.

Su condición de peninsular le permite quedarse en Cuba sin ningún contratiempo y lo dedica a fundar y colaborar con periódicos donde desarrolla su posición política antiesclavista y anticolonialista.

La actual provincia de Granma fue un escenario común para los pasos de José Miró Argenter, en Manzanillo fundó y dirigió el periódico El liberal, fueron tales los artículos que allí publicó que le valieron boleto a la prisión en Santiago de Cuba.

Finalizando el siglo XIX dirige en la Novia del Guacanayabo el periódico La Democracia. A lo largo de Cuba otros diarios y revistas conocen de sus afiladas opiniones El Cubano Libre, Vida Militar, El Fígaro y el muy conocido Diario de la Marina.

El reconocimiento de un español entre la oficialidad cubana no fue motivo de extrañamiento, Miró Argenter deja claro desde bien temprano su disposición de pelear como un cubano más por la independencia de Cuba, y al reanudarse la guerra, la necesaria, organizada por José Martí, se alza en febrero de 1895.

En poco tiempo alcanza el grado de Coronel, el valor demostrado, la audacia y la solides de su pensamiento anticolonialista le hacen merecedor de la confianza de los máximos líderes independentistas, Antonio Maceo le ratifica el grado al llegar a Cuba en abril de 1895 y lo incorpora a su estado mayor.

Numerosas experiencias hermosas, tristes, desgarradoras e inolvidables acumuló durante la última etapa de la guerra José Miró Argenter, quién de joven peleó en el ejército carlista de su país. En Cuba acompañó al General Maceo durante la invasión y la campaña de occidente, vivencias que plasmó luego en lo que se considera su legado histórico.

Aunque miembro del estado mayor de uno de los jefes más importantes del Ejército Libertador, Miró Argenter no estuvo ajeno a las cargas al machete ni al peligro constante que significaron asechos, emboscadas, cruce de la trocha de Júcaro a Morón. Participó como combatiente en infinidad de acciones entre las que se destacan batalla de Peralejo, combate de Iguará en Sancti Spíritus, La lechuza, Cacararícara, Rubí, Bejerano en la provincia de Pinar del Río.

En San Pedro, donde cayera Antonio Maceo, Miró Argenter resultó herido el 10 de diciembre de 1896, por única vez durante la guerra. Un año antes por la fiereza en el combate de Mal tiempo fue ascendido a General de División, grado que no ostentó hasta el final de la contienda, pues el consejo de Gobierno se lo otorgó con carácter retroactivo y por antigüedad al finalizar la guerra.

Al llegar la República, Miró Argenter se encargó del archivo del Ejército Libertador y dedicó los mejores esfuerzos a la historia y al periodismo. Escribió además una novela, un drama en tres actos y perteneció a la Academia de la Historia de Cuba.

A la afilada y veraz pluma de Miró Argenter, le debe el pueblo cubano conocer de la contienda libertaria, de sus bravos soldados y de los más puros ideales de igualdad y solidaridad del ser humano. Muere en Cuba, la patria que sintió

Diana Iglesias

Licenciada en Psicología, Universidad de Oriente 1998. Escritora de programas dramatizados históricos para la radio. Periodista en la redacción de la Oficina Cultural Ventana Sur. Colabora con las páginas web de La Demajagua, Crisol, AHS, CNC TV , ACN. Realizadora audiovisual, documentalista. Promotora cultural.

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