Fidel

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Foto: Internet

Agosto, desde hace años, viene envuelto en el símbolo de un rombo y en un aire rebelde; debe ser porque nos cala la mente el traje guerrillero con el que él convirtió la insurgencia en un símbolo de verdor.

Agosto nos trae la sonrisa de un gigante que le susurra secretos a un pionero, lanza una broma en un discurso serio, se deja levantar el brazo del hermano en la profundidad de Cinco Palmas.

Agosto llega con el olor de los cedros de Birán, las imágenes de un niño sacrificado en Santiago de Cuba, las lecciones del colegio de Belén, las manifestaciones en una universidad donde la palabra Revolución se hizo horizonte.
Agosto viene con un joven que rescata la campana de La Demajagua, que anota canastas deportivas y sociales, que se enrola en una expedición en Cayo Confites, asalta cuarteles, escribe que el Destino lo absolverá y navega en yate blanco en un viaje hacia el infinito.
Agosto salta arropado por una montaña, una barba y el grano de maíz que él recogió en la historia de Martí y otros maestros.

Agosto, en su día 13, nos evoca a un líder con una paloma en el hombro, a un ser que no se rinde por las cicatrices o derrotas. Agosto nos trae un sol imperfecto como todos los humanos, imperecedero como los creadores buenos. Nos trae, sobre todo, un nombre, que en Cuba y el mundo es futuro amanecer y gratitud: ¡FIDEL!

Osviel Castro

Licenciado en Periodismo, Universidad de Oriente, Santiago de Cuba (1995). Corresponsal del periódico Juventud Rebelde en Granma. Colaborador en temas de deportivos de la CNC TV Granma.

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