Se cumplen este sábado 149 años del fusilamiento de Perucho Figueredo

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A escasos metros de la Plaza del Himno vivió Pedro Felipe Figueredo Cisneros (Perucho) el bayamés acaudalado e independentista que trascendiera a la historia cubana por la creación literaria de aquella marcha guerrera que devino canto cimero de la patria.

El autor de nuestro himno nacional fue un amante empedernido de las artes; estudió piano, escribía versos y cuentan todavía en Bayamo que en su casa se juntaban -en tertulias- los amigos; allí escenificaban obras teatrales, entonaban melodías diversas y muchas veces hasta la madrugada se podían escuchar los agradables acordes musicales ejecutados de manera excelente por quienes se reunían en el lugar.

En la ciudad natal de Perucho los historiadores relatan que el patricio desbordaba cubanía y que su apego a estas tierras le convirtió en luchador infatigable por la libertad…esas razones convirtieron al también abogado y periodista en enemigo primero de la corona española.

Enfermo de tifus, semi inmóvil, ulcerado en pies y piernas le capturan; lo acusan de infidencia y condenan a pena de muerte.

¨Con mi muerte nada se pierde, pues estoy seguro de que a esta fecha mi puesto estará ocupado por otra persona de más capacidad; y si siento mi muerte es tan sólo por no poder gozar con mis hermanos la gloriosa obra de la redención que había imaginado y que se encuentra ya en sus comienzos

Según reflejan algunas bibliografías un guardia español presente en aquellos fatídicos acontecimientos valoró así al ilustre hombre de Bayamo “En los breves momentos que conversamos con Figueredo pudimos apreciar la finura, educación y talento de ese hombre distinguido, que era indudablemente una de las personas mas notables de la insurrección”.(2)

El Conde de Balmaseda llega a proponerle perdón para la vida si renunciaba a sus principios. ¨ Diga usted al Conde, que hay proposiciones que no se hacen sino personalmente, para personalmente escuchar la contestación: que yo estoy en capilla y espero que no se me moleste en los últimos momentos que me quedan de vida.¨ respondió el reacio escritor.

Ya ante la muerte inminente solo pide escribir un testamento legal en favor de sus hijos y una carta de despedida a su esposa y a los que siente suyos.

Queridísima Isabel mía:

 Ayer llegué a ésta, sin novedad, y ruego a Dios que tú y nuestros hijos gocen de igual salud. Hoy se ha celebrado el Consejo de Guerra para juzgarme y como el resultado no puede ser dudoso, me apresuro a escribirte para aconsejarte la mayor y más cristiana resignación: vive para todos nuestros hijos, sobre todo para nuestra Ester a quien le repetirás diariamente el nombre de su padre: mi última súplica, pues, que te hago es que trates de vivir y no dejes huérfana a nuestra hijita. A mi Eulalia, a Pedro, a Blanca, Elisa, Isabel, Gustavo, Candelaria, Lucita, Piedad y Ángel que reciban mis abrazos y mi bendición. Por última vez te recomiendo el valor y la resignación, no entrando en otros pormenores porque conozco tu ilustración y recto juicio. Dios es grande en sus designios y no nos toca ni corresponde inmiscuirnos en ellos: en el cielo nos veremos y mientras tanto no olvides en tus oraciones a tu esposo que te ama.

Pedro Figueredo.

El 17 de agosto de 1870 en Santiago de Cuba le fusilan.

Narra la tradición oral bayamesa que testigos presenciales del hecho vieron como -en esfuerzo sobrehumano dada la gravedad de su salud- Perucho se mantuvo de pie ante el pelotón de fusilamiento.

 

Fuente consultada. Pedro Figueredo Cisneros: Simplemente, la muerte. Edurado Torres Cuevas. Cubadebate 20 de octubre de 2018.

Jacqueline Pérez

Graduada de Periodismo en la Universidad de Oriente. Actualmente periodista en CNC TV Granma y corresponsal nacional de cultura para el Sistema Informativo de la Televisión Cubana.

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