Melba la bayamesa, la dirigente femenina

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Foto: Caridad Rosales.

Memoria admirable, la de Melba Esther Solís Aguilera, que con 92 años recuerda cada momento de su vida. Lo hace con tanta frescura que da deseos de dejar al lado hasta la más emprendedora tarea para continuar escuchándola.

Me cuenta que antes del triunfo de la Revolución se vinculó al grupo de mujeres bayamesas que sirvió de enlace entre el llano y la montaña, sitio que dio abrigo al Ejército Rebelde.

Su misión principal fue clasificar las cartas que enviaban los rebeldes desde la Sierra Maestra hasta Bayamo, las que eran para la ciudad o para lugares aledaños ella las entregaba, las que iban para otros territorios, las ponía en un sobre con el nombre del destinatario, el sello y las enviaba por correo.

Su rostro se rejuvenece, me dice, los colaboradores del Movimiento 26 de Julio de Bayamo, trasladamos medicinas, ropas y alimentos hacia las montañas y ayudamos a trasladar a varios rebeldes, cuando se organizaron las columnas para reforzar la lucha en otras regiones del oriente.

La Revolucionaria

Se sonríe, queda pensativa por un instante, para comentarme que en 1959 trabajaba en la tienda el Encanto, ubicada en la calle principal de la ciudad de Bayamo, cuando la intervinieron pasó a ser directora de la empresa de artículos de vestir y más tarde la comercial de la empresa de Comercio.

Agrega que fue una etapa muy linda. Después de la fundación de la Federación de Mujeres Cubanas el 23 de agosto de 1960, no había domingo que no participara en un trabajo voluntario, en la recogida de algodón, en la limpia de caña, en la siembra de viandas y vegetales, en la construcción de escuelas y centros de salud pública.

La organizadora

Suspira, me dice. En 1966, la dirección del Partido Comunista de Cuba en la región del Cauto, me dio la tarea de pasar a trabajar como cuadro de la Federación de Mujeres Cubanas en el municipio de Bayamo. Ocupé por ocho años el cargo de organizadora.

Ese tiempo lo recuerdo con gratitud, pues me dio la oportunidad de conocer a muchas mujeres valiosas, entre ellas a Vilma Espín. También la de contribuir a la formación de cientos de muchachas campesinas que a través de curso se prepararon como maestras, enfermeras y otras continuaron sus estudios hasta graduarse de diferentes carreras universitarias.

Recuerdo que en esa etapa fui muchas veces al frente de mujeres que se movilizaron por un mes y hasta más para apoyar la zafra azucarera y con brigadas conjuntas de la ANAP para la quema de malezas, donde más tarde se construyeron asentamientos poblacionales.

Anécdotas de esa etapa como dirigente femenina

Mira una foto, donde están sus dos hijos y me comenta. Casi nunca estaba un día completo con ellos. Cuando tocaban a la puerta de la casa, Gustavito que es el menor, me decía mamá no abra, que son las federadas que vienen a llevarte y yo quiero estar contigo.

Ellos fueron de los primeros niños bayameses que asistieron a un circulo infantil, yo los llevaba por la mañana hasta allí, pero por las tardes me lo recogía una compañera, una vecina, o la madre de uno de sus compañeritos.

En esa época siempre tuve el apoyo de mi esposo, cuando su trabajo se lo permitía me acompañaba a las reuniones que eran casi siempre en el horario de la noche, o se quedaba cuidando a los niños.

Fue una etapa muy linda en mi vida, luché para dignificar a la mujer y eso me enorgullece.

Caridad Rosales Aguilera

Periodista y directora de programas radiales en CMKX Radio Bayamo.

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