España en la compleja tesitura de unas nuevas elecciones

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Pedro Sánchez frente a Pablo Iglesias, el pasado julio, en el Congreso.

Sin aparentes muestras de ansiedad, el líder del Partido Socialista Obrero Español (PSOE), Pedro Sánchez, parece decidido a llevar la negociación con los partidos al último momento para presionar con el riesgo de nuevas elecciones.

Una estrategia que ya le pasó factura el pasado 25 julio, cuando el Congreso de los Diputados negó en segunda votación su investidura como presidente del Gobierno, al no conseguir la mayoría indispensable para garantizar su reelección.

Ganador de las elecciones generales del pasado 28 de abril, pero con apenas 123 de los 350 escaños en la Cámara Baja, Sánchez necesita aliados para seguir en el poder que alcanzó en junio de 2018 mediante una moción de censura contra el conservador Mariano Rajoy.

Su opción predilecta siempre fue un ejecutivo socialista en solitario respaldado externamente por la izquierdista Unidas Podemos (UP) a cambio de un acuerdo programático, pero su ‘socio preferente’, como él mismo lo definió, le exige conformar un Gobierno de coalición.

Ambas formaciones empezaron a pactar esa administración conjunta el 19 de julio, a escasos tres días del inicio del debate de investidura, una vez que el líder de UP, Pablo Iglesias, renunció a ocupar un ministerio, condición puesta por Sánchez para continuar hablando.

Esas negociaciones naufragaron por los desacuerdos sobre qué papel debía jugar Unidas Podemos en ese eventual gabinete, y el secretario general del PSOE finalmente no consiguió los apoyos suficientes para ser reelegido en el cargo.

Frustrada la alternativa de coalición, los socialdemócratas descartan ahora volver a intentarlo y renuevan la presión sobre Iglesias para que acepte su Gobierno monocolor.

NUEVA PROPUESTA DE UNIDAS PODEMOS

Ante el inmovilismo de Sánchez, el grupo parlamentario de izquierda remitió el 20 de agosto último al PSOE una nueva oferta para retomar la negociación.

El grupo confederal liderado Iglesias, también secretario general del partido antiausteridad Podemos, envió a los socialistas un documento con propuestas programáticas y de competencias con el objetivo de retomar el diálogo y acordar esa hipotética coalición de gobierno.

UP explicó que su iniciativa incluye ‘una propuesta integral de medidas programáticas, distribución de responsabilidades y competencias de carácter flexible’.

Con esta oferta, la intención de Unidas Podemos -alianza entre Izquierda Unida, Podemos y sus confluencias territoriales- es reanudar la negociación ‘desde donde la dejamos en el mes de julio’.

Entonces, recordó, ‘la escasez de tiempo impidió que lográramos un acuerdo con el PSOE del que estábamos cerca’.

Los dirigidos por Iglesias subrayaron que su ofrecimiento parte del punto de acercamiento al cual habían llegado UP y PSOE justo antes de la fallida investidura del 25 de julio.

Según el comunicado difundido por la agrupación antiausteridad, el documento plantea ‘cuatro opciones distintas’ para la participación del grupo parlamentario en el reparto de responsabilidades en un eventual Ejecutivo con los socialdemócratas.

En todas contempla una futura vicepresidencia de Derechos Sociales e Igualdad para UP -cuarta fuerza política en el Parlamento-, y en una de ellas incluyen el Ministerio de Trabajo, Migraciones y Seguridad Social, que los socialistas rechazan entregar al partido de Iglesias.

Además, demandan el Ministerio de Sanidad y Consumo y el de Vivienda y Economía Social.

Unidas Podemos esboza una segunda opción que, sin ceder en la cartera de Trabajo y la vicepresidencia, pide el departamento de Ciencia, Innovación y Universidad y Cultura, competencias que fueron más fáciles de negociar en el anterior intento de acuerdo.

Si el Ministerio de Trabajo llega a convertirse de nuevo en el principal escollo, proponen dos alternativas más.

Por un lado, la vicepresidencia social, el Ministerio de Transición Ecológica, el de Ciencia, Innovación y Universidades, y el de Vivienda. O cambiar las competencias en vivienda por un gran Ministerio de Agricultura, Pesca y España Vaciada.

Desde Podemos recalcan que estas cuatro propuestas competenciales son flexibles, se realizan con el ánimo de facilitar la negociación y situarían al grupo parlamentario ‘en responsabilidades sobre las cuales ya se estuvo trabajando’ en julio último.

Esta oferta llega en un momento en que la centenaria organización socialdemócrata dio por cerrada la posibilidad de compartir el poder y apuesta por gobernar en minoría, con el apoyo externo de UP y de otras fuerzas progresistas.

Sin embargo, para la izquierda el resultado de las elecciones generales del 28 de abril ‘no dio a ningún partido político la mayoría absoluta para conformar un gobierno monocolor’.

‘La gente votó para que los partidos dialoguen, negocien y lleguen a acuerdos y, por ello, desde Unidas Podemos pensamos que es importante retomar la negociación con el PSOE para que nuestro país pueda tener cuanto antes un Gobierno de coalición que trabaje por y para la gente’, enfatizó la alianza izquierdista.

LA NEGATIVA POR RESPUESTA
La negativa de los socialdemócratas a la propuesta de UP no se hizo esperar.

En un comunicado, el PSOE consideró ‘inviable’ esa administración conjunta e instó a los de Iglesias a explorar ‘otras fórmulas’ que faciliten la gobernabilidad y un programa progresista.

Los socialistas reconocieron su ‘cercanía’ con los planteamientos sociales expuestos por Unidas Podemos en su nueva iniciativa.

Sin embargo, atribuyeron la fallida investidura de Sánchez no a los contenidos programáticos, sino a la ‘inviabilidad’ de una administración entre ambos partidos.

Además, justificaron su rechazo en lo que calificaron de aumento de la desconfianza entre las dos agrupaciones, unido a la reticencia de acceder a conformar un gabinete que permita ‘la existencia real de dos gobiernos dentro del Consejo de Ministros’.

Un tercer motivo esgrimido para rebatir el ofrecimiento de su otrora socio preferente son las supuestas discrepancias que ambos mantienen en cuestiones de Estado, como el conflicto secesionista en Cataluña, según argumentaron.

La alianza antiausteridad consideró incomprensible el portazo de los socialistas.

El responsable de la negociación de pactos de UP, Pablo Echenique, advirtió al PSOE que nadie entiende que hoy sea imposible negociar ese Ejecutivo conjunto, cuando en julio -recordó- sí era viable para los socialdemócratas.

Según su criterio, a la agrupación presidida por Sánchez le ha faltado explicar por qué ahora considera inviable esa propuesta.

‘En julio el PSOE estaba dispuesto y abierto a negociar un Gobierno de coalición. No se entiende por qué en agosto es inviable’, remarcó el dirigente, tras señalar que la nueva oferta remitida a los socialistas está basada en el punto en que quedó el diálogo.

Sobre el fracaso de la negociación para acordar esa administración conjunta en julio, el también secretario de Acción de Gobierno de Podemos subrayó que el problema fundamental fue la falta de tiempo.

Las conversaciones duraron ’48 horas, o 72 como mucho’, porque Sánchez -enfatizó- no quiso negociar una coalición hasta tres días antes de su sesión de investidura como mandatario.

‘Negociar algo tan importante en tan poco tiempo es muy difícil’, enfatizó Echenique, en obvia referencia a la decisión del PSOE de postergar esas tratativas durante casi tres meses, tras los comicios legislativos del 28 de abril.

Volvió a defender la negativa de Unidas Podemos de apoyar la investidura del líder socialdemócrata -se abstuvo en la votación-, porque su ofrecimiento de un Ejecutivo de coalición ‘carecía de las competencias para llevar a cabo ciertas medidas’.

No es comprensible que un Ministerio de Vivienda no pueda regular los precios de los alquileres o parar los desahucios, ejemplificó el político izquierdista sobre las prerrogativas de una de las carteras ofrecidas entonces por el PSOE a la agrupación antiausteridad.

También citó el caso del Ministerio de Igualdad prometido a UP, el cual no incluía, entre sus facultades, la posibilidad de acometer las reformas necesarias para acabar con la brecha salarial, denunció.

‘A la gente hay que ofrecerle soluciones y estructuras de gobierno con capacidad para resolver sus problemas. Se nos acusa de querer sillones, si hubiéramos querido sillones los habríamos cogido en julio’, precisó.

Respecto a la posibilidad de una nueva convocatoria electoral, Echenique estimó que sería una irresponsabilidad de Sánchez llevar al país a otra votación por su negativa a compartir el poder.

Según su opinión, el único resultado que se puede esperar de una nueva cita con las urnas es o un fortalecimiento del bloque de la derecha, o que la correlación de fuerzas se mantenga como ahora, con un Parlamento muy fragmentado.

Si antes del 23 de septiembre no se celebra con éxito una sesión de investidura, se repetirán los comicios legislativos el 10 de noviembre, que serían los cuartos en cuatro años.

‘Nosotros no entregamos investiduras gratis, si quieren elecciones, que lo digan’, avisó Iglesias.

‘La gente no entendería que Sánchez llevara a España a elecciones otra vez por querer acaparar todo el poder y no compartirlo respetando el veredicto de las urnas’, remarcó el máximo dirigente de Podemos, mientras crece la desafección ciudadana hacia la clase política.

Por Eduardo Rodríguez-Baz (Corresponsal de Prensa Latina en España)

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