Cuba en el Premier 12 y otras piedras

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Foto: Yuhki Ohboshi.

Varias veces he escrito que las derrotas nos ayudan a mirar mucho mejor nuestros lunares en el béisbol. No es que me guste ver vencido De Nuevo a nuestro equipo nacional, pero si Cuba, con un increíble golpe de suerte, hubiera pasado a la segunda fase, ahora estaríamos, probablemente, en el camino de las loas, que tanto daño nos hicieron cuando jugábamos contra peloteros de otro nivel y éramos imbatibles.

La selección de las cuatro letras volvió a chocar contra las mismas piedras de hace varios años –una demostración de que no se trata de cambiar directores a diestra y siniestra-, pero también con otros peñascos que deberían preocuparnos al extremo.

Si revisamos las estadísticas del Premier 12 de 2015 encontraremos que Cuba, al menos, promedió 263 a la ofensiva y pegó dos cuadrangulares en seis partidos, una cifra pobre pero que ahora quedó totalmente “vacía”.

Nuestros atletas, en 28 entradas, ni siquiera pegaron un extrabase porque los 16 hits del torneo fueron sencillos. Aunque sabemos nuestras carencias, podríamos preguntarnos si hemos “involucionado” en el último lustro.

Varios de los peloteros tienen mayor experiencia y “carretera”, hay más contratados en ligas extranjeras respecto a hace cuatro años, pero los resultados son inferiores en todos los eventos.
De un sexto lugar en el Premier 12 de 2015, ahora no finalizamos entre los seis punteros; de un tercer lugar en los Juegos Panamericanos de ese mismo año esta vez terminamos en un pésimo sexto puesto; de la medalla de oro en los Centroamericanos y del Caribe de 2014 bajamos a la plata en 2018.

Todos hemos remachado en los últimos certámenes que a nuestros bateadores les hace mucha falta paciencia en el home play. Incluso, un estudio del Grupo Independiente de Investigación del Béisbol, formado por jóvenes muy talentosos con apoyo de la sabermetría, señaló que en la última serie del Caribe (febrero de 2019) el equipo cubano “fue el que menos pitcheos vio por comparecencia al bate: 3.58 y casi la mitad de sus hombres terminó en tres o menos lanzamientos”.

En ese mismo análisis se expone que nuestros peloteros, “cuando hicieron swing al primer lanzamiento apenas lograron average de 217, con 87 por ciento de rodados”, según reseñó el periodista Norland Rosendo, de Juventud Rebelde.

¿Será que nuestros entrenadores no han insistido en ese aspecto o será que sus orientaciones siguen cayendo en saco roto año tras año?

Por otra parte, los mentores que tenemos acá parecen haber copiado la misma receta de inmovilismo, aunque no quiere decir que por cambiar el line up vamos a obtener victorias. En 2015 Víctor Mesa jamás quitó del tercer turno al “Yuli” Gourriel, quien no pudo impulsar ni una sola carrera y bateó menos de 250.

En aquel momento, el entonces periodista de Cubadebate, Michel Contreras, escribió sobre el tema: “En los torneos cortos, la flexibilidad es básica para aspirar al éxito. No se puede aferrar uno a un line up, ni a una rotación”.

Esta vez, como otras, pasó lo mismo, con el añadido de que las “novedades” en el área de pitcheo parecieron improvisaciones. ¿Alguien hubiera sospechado que los tres iniciadores –quienes deben ser los de más condiciones para caminar los partidos- iban a ser Carlos Juan Viera, Bladimir Baños y Yousimar Cousin?

Volvieron a llover los boletos -gracias en parte a la zona de strike que aplicamos aquí-, la ansiedad, la tensión y otros factores negativos que impiden “divertirse” en el juego.

Los entrenadores están más cerca de los atletas y deben saber mucho más que quienes escriben o miran desde la distancia; pero no valdría mal que revisen las sugerencias sanas de aficionados y periodistas y por lo menos las reflexionen para intentar levantar nuestro béisbol en competencias internacionales.

Conocíamos que era difícil la tarea de pasar la primera ronda del Premier, pero muchos tuvimos la esperanza, más allá de resultados, de encontrar un elenco que no chocara con las mismas rocas y otras nuevas.

Pensemos, con optimismo, que encontraremos al final del túnel una luz que nos haga ver esas tremendas piedras.

Osviel Castro

Licenciado en Periodismo, Universidad de Oriente, Santiago de Cuba (1995). Corresponsal del periódico Juventud Rebelde en Granma. Colaborador en temas de deportivos de la CNC TV Granma.

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