Combate a piedras contra balas

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Antigua escuela del hogar hoy dedicada a la educación primaria. / FOTO: Rafael Martínez Arias.

La disolución violenta, en La Habana y Santiago de Cuba, de manifestaciones estudiantiles en conmemoración del aniversario 84 del fusilamiento de los ocho estudiantes de medicina, el 27 de noviembre de 1871, motiva a los principales dirigentes de los colegios de la Enseñanza Media en Bayamo (las escuelas Profesional de Comercio, técnica industrial General Milanés y del Hogar), a organizar acciones en solidaridad con los jóvenes reprimidos y de condena a la actuación de las fuerzas policiales.

Se reúnen en horas de la mañana del 30 de noviembre de 1955 y acuerdan “agrupar el mayor número posible de estudiantes de los distintos centros, para la toma de uno de ellos y desde este, mediante una coordinación con un locutor de la radioemisora CMKX, lanzar nuestro repudio al régimen”, dice en sus memorias sobre el suceso José Manuel Mendoza Licea, ya fallecido, en aquel momento presidente del taller de química de la escuela técnica industrial General Milanés.

Mendoza Licea, Iván Leyva Casamor y Bilbaín Milán Silveira, son detenidos un corto tiempo. Una vez liberados, marchan a sus respectivos centros educacionales y arengan a los alumnos a la toma de la Escuela del Hogar, en la actualidad escuela de Educación Primaria Nguyen Van Troi, en la avenida Francisco Vicente Aguilera, de la capital de Granma.

Ejecutan la acción al atardecer. Entran unos 200 escolares, colocan cajas de cartón en la azotea de edificio, llenándolas de piedras y Rafael Lapinel Rivero se comunica con el locutor Navarro Coello para dar a conocer el suceso.

Transcurridos solo unos minutos, llega el Jefe de la Policía Nacional en Bayamo “con cinco agentes e intentan entrar por la fuerza, siendo rechazados por una lluvia de piedras que destrozan cristales y carrocería de su auto particular”, precisa Mendoza Licea.

José Rosales Garcés, uno de los heridos durante la ocupación de la Escuela del Hogar, en Bayamo.

JOSÉ ROSALES GARCÉS ( PEPITO)

Al inclinarse a coger un proyectil para dispararlo a los contendientes, notó que la pata derecha de los pantalones, color beige, estaba empapada en sangre. Concentrado en regar gasolina, prenderle fuego y lanzar chinas pelonas a los policías, no sintió la entrada de la bala en su cuerpo.

Pronunció un fuerte y asustado ¡estoy herido! Acuden a socorrerlo y en una bicicleta lo trasladan al hospital General Milanés, donde le descubren un gran agujero en la parte anterior del muslo, por el cual salió el plomo sin haberle interesado el hueso.

“Yo no era estudiante ni nada por el estilo. Trabajaba de limpia piso en la tienda de ropa Los Buenos Precios. Ese día estaba en el Parque de los Coches (José Maceo Osorio) y llega uno diciendo hay una rebambaramba en Entrada.

la Escuela del Hogar, entonces miro a un socio que estaba allí conmigo haciendo tiempo y le digo, bueno, compay, vamos a ver qué pasa, y pa´llá fuimos, posicionándonos cerca, poniéndonos a cargar piedras y a tirarlas.

“Alguien me manda a comprar gasolina y no querían despachármela, pero como era hijo de chofer de alquiler lo hicieron, al regresar la regué y prendí fuego, cerca de La Guareana. Parecía que Bayamo ardía otra vez, como en 1869”.

INDALECIO GUILLÉN LAURENCIO

Cuando la toma de la Escuela del Hogar, Indalecio Guillén Laurencio, hijo de cochero, tenía 16 años, era estudiante de quinto grado en la escuela primaria superior José Antonio Saco y ayudante de carpintería.
“Me involucro en el acontecimiento porque vivo cerca de la Escuela del Hogar y al ver la revuelta, a jóvenes tirando piedras, muchacho al fin, me sumé y tiré piedras; en aquel momento no sabía por qué lo hacía, pero las tiré”, narra.

Indalecio Guillén Laurencio.

“Fue –añade- un enfrentamiento desigual: piedras contra tiros, y lo prueba la pierna herida de Pepito. Allí estaba un señor llamado Érico, disparando con un revólver 38, es muy posible que lo hiriera él.
“Aquello motivó me captaran, años más tarde, para el movimiento 26 de Julio, al constituirse aquí en Bayamo. Lo hizo Orlando Lara, quien me explicó el significado de Revolución”.

Indalecio integró el Ejército Rebelde y participó en varias acciones, entre estas ataque al Puesto de Mando de las fuerzas castrenses en Bayamo.

JOEL SÁNCHEZ LEYVA (BAYAMITO)

Anochece, el aire es fresco y el quinceañero hijo de campesino marcha a pie hacia la panadería de Luisa Miniet, donde pasará la noche, para salir antes del amanecer a repartir pan a domicilio. Ve jóvenes en movimiento y les escucha decir que en la Escuela del Hogar se ha formado tremenda jodedera.

Vira hacia ese foco de tensión “y nosotros a buscar piedras del río, de la calle, y a lanzárselas a los policías, y ellos a tirar tiros. Cuando hieren a Pepito salgo ligero y en una esquina me encuentro a uno disparando, a mí me hizo unos disparos diciendo: oye, revoltoso, revoltoso.”.

Después del triunfo de la Revolución Cubana, Bayamito visitó al mencionado pistolero y le dijo: “te acuerdas que tú estabas tirando tiros allí” y éste le rogó: “ay, compay, amigo mío, no vayas a decir nunca lo que yo estaba haciendo ese día”, prometiéndole no hacerlo mientras él viviera y cuando falleció tampoco lo dijo.

JOSÉ MANUEL BETANCOURT COMA (BEBO)

José Manuel Betancourt Comas (Bebo)

En su casa, en Bayamo, de este hijo de mambí, combatiente clandestino del Movimiento Revolucionario 26 de Julio, tuvo lugar, en 2015, el diálogo con estos participantes en la ocupación de la Escuela del Hogar.
Es de hablar pausado y le cuesta hacerlo de sí mismo, por lo que sus invitados se encargan de aclarar: Bebo no solo tomó parte en el hecho reseñado, lanzó bombas incendiarias, hizo atentados al servicio eléctrico y colaboró con los combatientes revolucionarios.

En Crónica de una acción insurreccional contra el batistato, escrita a cuatro manos por Bebo y Francis Velásquez Fuentes, narran con elocuencia lo acaecido, el apoyo dado a los policías por soldados de la Guardia Rural acampados en el cuartel Carlos Manuel de Céspedes, y un regimiento estacionado en Holguín.

Bebo y Francis resumen: “los fustazos, plan de machete, culatazos y disparos a quemarropa, ofrecen este trágico resultado: heridos de bala, el estudiante de 13 años Héctor Gómez Quesada, José Rosales Garcés, José Martín González y Alberto Ríos Torres, este último de suma gravedad (…) y el joven Gustavo Saborit, a quien un culatazo de un esbirro le fractura la mandíbula.”

José Manuel Mendoza Licea dice que sofocada la revuelta, son detenidos Bilbaín Milán (traicionó más tarde), Iván Leyva Casamor, Pucho Dural, William Selva Álvarez, Pablo Olivera, Manuel Joa, Rafael Lapinel Rivero y Mendoza Licea, trasladándolos primero al Vivac municipal y más tarde al provincial, en Santiago de Cuba, donde los mantuvieron varios días.

Mendoza Licea dedica sus memorias a Marianito Tamayo y Evelio Saborit, participantes en la acción estudiantil, miembros del Ejército Rebelde tiempo después. Caído en combate el primero en las arenas de Playa Girón y el segundo, fallecido en accidente de tránsito, a la edad de 19 años, con los grados de comandante.

Mendoza Licea cita al periodista Rubén Castillo Ramos, quien escribió en el periódico La Demajagua, en 1993: “(…) en plena lucha clandestina de las organizaciones revolucionarias contra la tiranía, esta fue la acción más importante y significativa registrada durante aquel período de muerte y opresión.

Con su tradicional espíritu combativo, el pueblo bayamés supo convertir aquella protesta en recio estallido cívico popular revolucionario que causó una honda repercusión nacional…”

Citado, también, por Mendoza Licea, William Selva Álvarez, quien alcanzó los grados de teniente coronel, en su libro Girón, testimonio de una victoria, refiriéndose a la toma de la Escuela del Hogar, de Bayamo, sentencia: “Es el acontecimiento más importante de la lucha estudiantil se haya registrado en la ciudad de Bayamo”.

JOEL SÁNCHEZ LEYVA (BAYAMITO)

 

Orlando Fombellida Claro

Orlando Fombellida Claro. Licenciado en periodismo en Centro Universitario de Holguín. Trabajó en el Semanario Antorcha, de Banes, y el periódico Ahora, de Holguín, se desempeñó como corresponsal del periódico Granma, en la provincia de igual nombre. Es redactor-reportero del periódico La Demajagua. Colabora habitualmente con CNC Digital y Cubaperiodista

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