Hostilidad y presiones, constantes en la ‘diplomacia’ de EE.UU. (I)

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Hostilidad, presiones, amenazas y castigos económicos contra varios países distinguieron en 2019, una vez más, la política exterior del Gobierno del presidente de Estados Unidos, Donald Trump.

 

Como ha sido constante desde su llegada al poder, el 20 de enero de 2017, el mandatario republicano promovió acciones destinadas a obstaculizar el desarrollo de las naciones opuestas a la voluntad de Washington en distintos espacios.

De esa forma, en reiteradas ocasiones y desde inicios del año, el Departamento norteamericano del Tesoro sancionó a individuos y empresas de Cuba, Venezuela, Nicaragua e Irán, por citar a los blancos más recurrentes. Específicamente contra la isla, la administración norteamericana intensificó el bloqueo económico, comercial y financiero de casi 60 años de duración, pese al rechazo de casi el mundo entero a ese cerco.

Más allá de sus agresivos propósitos, Washington volvió a quedar aislado en la votación del 7 de noviembre en la Asamblea General de Naciones Unidas, la vigésimo octava de manera consecutiva, sobre la mencionada política contra Cuba.

Un total abrumador de 187 países estuvieron a favor del reclamo cubano de poner fin al bloqueo, y solamente Estados Unidos, Israel y Brasil manifestaron su oposición; mientras que Colombia y Ucrania se abstuvieron.

VENEZUELA

La solidaridad de Cuba con Venezuela, un tema innegociable para La Habana, se convirtió en justificación norteamericana para castigar a buques que llevan petróleo del país sudamericano al caribeño y a entidades de ambas naciones relacionadas con esas labores.

Washington impulsó una campaña para desacreditar el trabajo de los colaboradores cubanos de la salud pública y otros sectores en territorio venezolano y se refirió a ellos como militares en una burda tergiversación de la realidad.

Contra Venezuela, fueron múltiples las acciones de Estados Unidos encaminadas a sacar del poder a su presidente constitucional, Nicolás Maduro, reelecto en mayo de 2018 con el 68 por ciento de los votos.

Desde enero, la administración Trump reconoce a Juan Guaidó, titular de la Asamblea Nacional venezolana, parlamento en desacato, y quien se autoproclamó mandatario en funciones.

También, el Gobierno norteamericano respaldó a finales de abril un intento de golpe de Estado contra Maduro, e impone una guerra económica que sufre el pueblo venezolano. Al mismo tiempo, no faltaron los llamados a los oficiales venezolanos para que traicionen el compromiso con la defensa de su país y se resquebraje la unión cívico-militar de la Revolución bolivariana.

NICARAGUA

En el caso de Nicaragua, Trump prorrogó el 25 de noviembre la orden ejecutiva mediante la cual declaró en 2018 la situación de ese país centroamericano como una amenaza inusual y extraordinaria a la seguridad y la política exterior de Estados Unidos.

La medida, con una vigencia de otro año y la cual permite sancionar a funcionarios nicaragüenses como parte de la permanente agresividad, fue comunicada en una carta al Congreso estadounidense y hecha pública por la Casa Blanca.

Trump justificó esa decisión con el supuesto desmantelamiento de las instituciones democráticas y el Estado de Derecho por parte del Gobierno del presidente nicaragüense, Daniel Ortega.

Además, el mandatario republicano se refirió al presunto uso de la violencia, que calificó de indiscriminada, y de tácticas represivas contra la población, y a la corrupción como elemento desestabilizador de la economía.

Reiteradas veces, las autoridades de Managua denunciaron que Washington busca el fin de la administración de Ortega y destina recursos monetarios para promover y desarrollar manifestaciones violentas.

BOLIVIA

Por otro lado, Trump y el secretario norteamericano de Estado, Mike Pompeo, afirmaron que lo ocurrido en Bolivia contra el presidente Evo Morales el 10 de noviembre no fue un golpe de Estado, sino ‘una expresión de la voluntad del pueblo’.

El jefe de la Casa Blanca advirtió que el hecho era un mensaje para Venezuela y Nicaragua, y exaltó el papel de la Organización de Estados Americanos por señalar, sin pruebas, presuntas irregularidades en los comicios ganados por Morales el 20 de octubre, que fue el detonante del golpe.

IRÁN

Mientras, Irán recibió castigos contra ciudadanos y empresas suyas a partir de una amplia gama de justificaciones, práctica habitual después de que Trump decidió el 8 de mayo de 2018 abandonar el pacto nuclear de Teherán con el Grupo 5+1 (Estados Unidos, Reino Unido, Francia, Rusia y China, más Alemania).

Para los dirigentes iraníes, quienes desconfían y rechazan las políticas del gobernante estadounidense, sería posible el diálogo entre ambos países si Washington cesa las sanciones y regresa a dicho convenio, alcanzado en 2015.

La unilateral decisión de Trump de abandonar el Plan de Acción Integral Conjunto abrió un camino de confrontación marcado por las fuertes sanciones contra la nación persa.

Ese criticado paso se produjo a pesar de que el Organismo Internacional de Energía Atómica, la comunidad de inteligencia estadounidense y aliados de Washington señalaron que Irán estaba respetando las obligaciones del acuerdo.

Además, Trump ha tratado de buscar apoyo de la comunidad internacional a su campaña antiiraní mediante presiones a otros países para que se alineen con los castigos estadounidenses y no compren petróleo de la nación afectada.

Por Diony Sanabia, Corresponsal de Prensa Latina en Estados Unidos

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