Sigue batalla entre demócratas y republicanos en juicio contra Trump

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Los demócratas insistieron en que la pregunta ahora es “si el presidente no tiene nada que ocultar, por qué se opone a la presentación de más testigos y documentos en este juicio”, mientras que sus fiscales presentaron la evidencia del abuso de poder por Donald Trump.

En el tercer día del juicio, el equipo de siete diputados designados por la cámara baja como fiscales continuaron -despues de más de 8 horas con las que iniciaron ayer- presentando su caso para destituir al presidente.

Para destrozar la línea principal de la defensa del presidente en este juicio -de que no cometió ningún delito criminal y por lo tanto este proceso carece de sustento- los diputados-fiscales citaron precedentes históricos desde los orígenes de la república, el consenso de los expertos constitucionales más destacados, fallos judiciales anteriores, los otros dos casos de impeachment de presidentes (uno en el siglo 19, el más reciente el de Bill Clinton hace 21 años) como el caso más famoso que culminó con la renuncia de Richard Nixon antes de ser formalmente acusado por el Congreso, para concluir que conductas no criminales son sujetas al impeachment, sobre todo el abuso de poder.

El diputado Jerrold Nadler, presidente del Comité Judicial de la cámara baja, y uno de los “fiscales” enviados por la cámara baja recordó que los cargos contra otros presidentes siempre han incluido el abuso de poder y en el caso de Nixon, también obstrucción del Congreso.

Acusó que la afirmación de Trump de que, bajo la Constitución, “yo puedo hacer lo que quiera como presidente” es casi igual a la afirmación de Nixon de que “cuando un presidente hace algo, es legal”.

Agregó que igual que Nixon, Trump “usó el poder con motivaciones corruptas” al invitar la interferencia de un poder extranjero en las elecciones presidenciales de 2020 para beneficiar su campaña de reelección este año. “Esto se trata de abuso, traición y corrupción” y por lo tanto Trump “representa una amenaza continúa” a esta democracia “y no debe permanecer [en su puesto] un momento más”.

Por lo tanto, concluyó que el argumento de Trump y sus abogados de que el abuso de poder no es algo sujeto al proceso de impeachment “es una tontería peligrosa”.

Concluyó: “no podría haber una amenaza mayor a nuestra república”.

Los otros “fiscales” abundaron sobre todo esto, presentando la evidencia con la cual se formuló el cargo de abuso de poder cuando Trump condicionó una visita a la Casa Blanca y la entrega de asistencia militar al nuevo gobierno de Ucrania a cambio del anuncio de Kiev de una investigación contra figuras demócratas para beneficiar su campaña de reelección en 2020.

Tambien se resaltaron los subsecuentes esfuerzos de la Casa Blanca para suprimir testimonios de altos funcionarios y la entrega de documentos oficiales. No fue accidental las repetidas alusiones a Nixon, y el uso de la palabra “encubrimiento”.

Durante un receso, la senadora y precandidata presidencial demócrata Amy Klobuchar comentó a medios que ante todo esto, ahora “la pregunta es si los senadores republicanos serán parte de este esfuerzo de encubrimiento del gobierno de Trump”, si rehúsan convocar a testigos claves y solicitar documentos adicionales de la Casa Blanca durante este juicio.

Ya que todos están suponiendo que este juicio culminará con un Trump absuelto gracias a la mayoría republicana que aún se mantiene fiel al acusado, los demócratas buscan por lo menos lograr divulgar más pruebas potencialmente explosivas a través de testigos y documentos adicionales durante el juicio.

La presentación de evidencia de los demócratas es tan extensa que no queda mucha duda de que Trump cometió el abuso de poder, y su obstrucción de toda investigación sobre su régimen ha sido más que pública.

Sin embargo, eso y las proclamaciones de que está en juego la misma democracia estadunidense, parecen no estar convenciendo, por ahora, a senadores republicanos (los demócratas necesitarían que por lo menos 20 de los 53 voten con ellos para condenar y destituir a Trump).

Y el juicio, a pesar de que todos los participantes afirmando que este es un momento histórico para el futuro del país, tampoco está detonando una respuesta masiva para rescatar la república. De hecho, las cuatro cadenas nacionales de televisión comercial sólo están trasmitiendo las primeras horas del juicio, aparentemente concluyendo que en las horas pico la mayoría de los televidentes están más interesados en las series dramáticas, comedias, y programas de juego que en el rescate de su sistema democrático.

Mientras tanto, el acusado en jefe continuó con su ataque incesante contra sus acusadores, de nuevo calificando el proceso como “cacería de brujas”.

 

 

Por David Brooks

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