Asociación periodística de China condena trabas a colegas en EE.UU.

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La Asociación de Periodistas de Toda China (ACJA, por sus siglas en inglés) condenó hoy y consideró injusta la decisión de Estados Unidos de limitar la cantidad de trabajadores en las corresponsalías de cinco medios nacionales.

Esa entidad en un comunicado exigió a Washington dejar de interferir en el trabajo y las operaciones normales de la prensa doméstica con acciones que dañan la reputación, violan los derechos legítimos e intereses de los reporteros.

Consideró una hipocresía, doble moral y acoso hegemónico el tope a 100 empleados en las oficinas de la agencia Xinhua, la televisora CGTN, la estación China Radio International y los periódicos China Daily y Diario del Pueblo instaladas en suelo norteamericano.

Dicho paso sigue a la reciente clasificación como misiones extranjeras, con lo cual la Casa Blanca los obliga a seguir las mismas reglas que embajadas y consulados bajo el argumento de que están controlados por el Gobierno de China.

“La prensa es un canal importante para que los pueblos de todos los países amplíen la comunicación y el entendimiento. Los medios chinos presentes en Estados Unidos siempre cumplieron con las leyes y regulaciones, y dieron cobertura noticiosas de manera objetiva, justa, veraz y precisa”, acotó la ACJA.

China -remarcó- respeta y garantiza a las instituciones periodísticas de otras naciones el normal desarrollo de sus actividades reporteriles en su territorio con apego a la ley y nunca restringió la nómina del personal norteamericano.

La Asociación urgió al país norteño a abandonar su mentalidad de Guerra Fría, el castigo político por cuestiones ideológicas y el trato discriminatorio a la prensa del gigante asiático.

Finalmente, aseguró que continuará proporcionando apoyo a los corresponsales extranjeros instalados aquí y los llamó a jugar un rol positivo en la promoción de intercambios internacionales y la cooperación.

Aparte de ACJA, el Ministerio de Relaciones Exteriores y el Grupo de Medios de China expresaron esta semana enérgico rechazo a la acción anunciada el lunes por el secretario de Estado, Mike Pompeo.

La Cancillería la calificó de opresión política y un golpe para las relaciones bilaterales, tras advertir que se reserva el derecho de reciprocar con contramedidas.

Asimismo, negó las acusaciones sobre trabas en el otorgamiento de visas, aclaró que aquí operan 29 medios de Estados Unidos con visados de múltiples entradas, mientras en el país norteño hay establecidas solo nueve organizaciones chinas de prensa con permisos de un solo ingreso.

“Estados Unidos fue el primero en romper las reglas y China tiene que responder”,  puntualizó hace unos días Zhao Lijian, vocero de la Cancillería.

Las dos potencias viven momentos de fuerte fricción desde el mes pasado por el tema de la prensa.

Beijing protestó y revocó las credenciales de prensa de tres corresponsales del diario Wall Street Journal porque no se disculpó ni investigó a los responsables del material titulado “China, el verdadero enfermo de Asia”, que causó indignación por su enfoque despectivo.

La expresión “el enfermo de Asia” se utilizó de forma despectiva a finales del siglo XIX y principios del XX para referirse a esta nación, mientras sufría divisiones internas e intentos de colonización de las potencias occidentales, que la forzaron a firmar una serie de tratados para obtener concesiones comerciales.

El límite de personal periodístico es parte de las amenazas que lanzó Pompeo en medio de un nuevo conflicto que tensa las complejas relaciones entre las principales economías del mundo.

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