Llegaron de Buey arriba y hacen cafetales en Topes de Collantes

Ellos son de la loma pero no cantan en el llano. Porque no vinieron a cantar; llegaron para con sus brazos, su voluntad y ese espíritu de solidaridad que hoy abraza a Cuba, despojar cuanto antes lo que el huracán Irma deshizo. Ellos son de Buey Arriba, en la provincia Granma; curtidos de cafetales y montañas que hoy desandan montañas similares, pero en Topes de Collantes, en Trinidad. Llegaron motosierras en mano y le han caído como un buen enjambre a los cafetales que Irma les dejó el amargo recuerdo de árboles caídos sobre plantaciones que comenzaban a regalar frutos maduros. No entienden de horas ni de días; solo miran el amanecer para volver sobre los cafetales y ayudar, entonces, a que se haga café en el campo.

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